El blog del periodista Txerra Cirbián, desde 2005

Categoría: Viajes (Página 1 de 6)

Un thriller en las Islas Feroe

Lorenzo Mejino es un divulgador seriéfilo que colabora en diferentes medios escribiendo de algo tan atractivo como son las series que se estrenan en las diferentes pantallas (teles tradicionales y plataformas digitales). Además del blog ‘Series para Gourmets‘ en el ‘Diario Vasco‘, ofrece sus conocimientos en la estupenda web ‘Serielistas‘, en ‘El Ágora diario’ y en el podcast ‘Travelling Series‘ de la siempre atenta revista ‘Serielizados‘.

Pero es que Mejino oculta un rico pasado: ingeniero de Caminos y atleta lanzador de martillo, domina ocho idiomas y chapurrea algunos más, y ha visitado casi todos los países del mundo. Yo diría que, en parte, por culpa de su vozarrón: durante muchos años fue locutor olímpico y se le oyó a menudo en los altavoces del Estadi Olímpic de Montjuïc, donde fue director de locutores de los JJOO de 1992.

No es extraño que de la mente de ese viajero empedernido surgiera el muy original y entretenido libro ‘La Vuelta al Mundo en 80 series‘, coescrito con la joven periodista Paula Hergar, una colega que hace ya tiempo que trabaja en la web de referencia en el sector televisivo, ‘Vertele‘, de Eldiario.es.

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Viajes y comida, con By Pep

Así, con este breve apodo (sencillamente «por Pep») se presenta Josep Lluís Penadès (Barcelona, 1972), un hombre de radio, tele, documentales y, ahora, viajes y comida, que ha logrado reconvertirse pese a la crisis, la pandemia y todas las dificultades de estos tiempos. Un viaje que llega ahora a YouTube y TikTok, nada menos.

Conocí a Pep a través de las redes. Creo recordar que mediante Facebook, ese sitio que, dicen, acabará por abandonar Europa y nuestras vidas –venga, ¡márchese, señor Zuckerberg, márchese!, no insista–, hacia el año 2015. Pero nuestro primer encuentro físico se debió a ‘El tercer ojo‘, el famoso libro de Lobsang Rampa, en plena pandemia.

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Andorra, mi debut hace 40 años

Hace ahora 40 años, ni más ni menos, que debuté a lo grande (es un decir) en El Dominical de El Periódico de Catalunya. Fue el 24 de enero de 1982. Cuatro décadas de práctica del periodismo me separan de aquel estreno. Lo propició mi querida Margarita Rivière.

Josep Maria Huertas Claveria.

No fue mi primer artículo como aspirante a reportero, porque ya me había estrenado en el vespertino Tele/eXpres en 1979, gracias a Josep Maria Huertas Claveria, mi primer gran maestro, jefe y mentor en aquel verano. Después, durante un breve periodo de 1980, me repescó Manuel Campo Vidal, hasta el definitivo cierre de aquel diario y del Grupo Mundo.

Por entonces, El Periódico vivía en el mismo edificio de El Noticiero Universal, en la esquina de las calles Llúria y Diputació, e hice un breve reportaje sobre Zoltán Czibor (con Kocsis y Kubala, los tres grandes jugadores húngaros del FC Barcelona) que me encargó, de chiripa, Miguel Ángel Bastenier, responsable entonces de la sección Internacional. No recuerdo apenas nada del tema, ni guardo recorte alguno de aquella colaboración esporádica.

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La web de ‘Venecia de cine’

Mi felicitación navideña en ‘Venecia de cine’.

Desde hace unos días está en marcha mi nueva web, en paralelo a esta que estás leyendo ahora. Se titula Venecia de cine y es un blog dedicado en exclusiva a hablar de la ciudad de los canales y todo lo que la rodea, en especial producciones del séptimo arte allí filmadas, series de televisión y obras de literatura.

En esta mi (pen)última aventura en internet os explicaré todo lo que sé sobre el tema y lo acompañaré de consejos para quienes viajéis a esa capital italiana, desde la ropa que os sugiero para cada época del año –y ahora, en invierno, hace un frío que pela– hasta rutas poco conocidas y sugerencias gastronómicas.

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El libro, el librero y el invitado

Àlex Pons en su puesto de Sant Antoni (foto tomada de su web), con Ada Colau en primer término, a la derecha.

Estos días andaba buscando un libro de viajes de Jan Morris titulado ‘Venecia’, que es quizá lo mejor que se ha escrito sobre sobre la ciudad de los canales en este género viajero. En la búsqueda, estuve deambulando el pasado domingo por entre los puestos del Mercat de Sant Antoni de Barcelona.

De tanto en tanto, me acercaba al vendedor de un puesto con textos de viajes, historia o arquitectura, y le preguntaba si tenía algún libro de esos temas sobre Venecia. Pero nada. No había suerte. En un tenderete localicé uno, bastante ilustrado, sobre música veneciana, pero lo deseché por ser muy sencillo.

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Entrevista en Radio Euskadi

Las góndolas de la Piazzeta di San Marco, con la basílica de San Giorgio Maggiore al fondo.

Hace ahora justo un mes, Roge Blasco, un periodista vasco premiado por la Sociedad Geográfica Española y que presenta los programas ‘Levando Anclas’, desde 1984, y ‘La Casa de la Palabra’, desde 1997, en Radio Euskadi, me entrevistó con motivo de la publicación de la actualización 2021 de mi guía sobre Venecia (Ecos Travel Books), que había escrito en 2020, pero que la pandemia me obligó a poner al día. Fue una charla muy amena, en la que también nombramos mi libro ‘Venecia de cine’.
Este es el enlace al contenido del programa. La entrevista se inicia hacia el minuto 36 y la podéis oír directamente aquí abajo.

En referencia a nuestra charla, Roge escribió una entrada en su blog, titulada ‘Txerra Cirbián en una Venecia de cine, que reproduzco a continuación.

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Rutas y gastronomía de los Pirineos

En el mundo del periodismo de viajes, en el que hay excelentes profesionales, no es demasiado habitual encontrar libros colectivos. Los hay en muchos otros ámbitos (histórico, social, de investigación) incluso en la narrativa o la poesía, donde no es extraño encontrar recopilaciones de cuentos y obras de diversos poetas. Este texto se ha publicado originalmente como ‘Rutas a pie y toques gastronómicos en los Pirineos», en Nosolocine.

Por eso me ha sorprendido gratamente el recién publicado ‘Gastrorutas por los Pirineos’, escrito a seis manos por tres periodistas de viajes, el vasco Txusma Pérez Azaceta, el aragonés Eduardo Viñuales y el argentino radicado en Catalunya César Barba. Un texto que, además, está prologado por el cocinero Martín Berasategui. Lo acaba de sacar de la imprenta la pequeña editorial Ecos Travel Books.

El famoso chef guipuzcoano, con 12 estrellas Michelin (tres de ellas en su restaurante de Lasarte), explica muy bien el trasfondo del libro: una “propuesta sencilla y honesta, salir de excursión por el Pirineo y coronar el paseo con una comida a pie de montaña”. Una idea surgida de la unión de tres amigos que “han decidido unir esfuerzos para dar a conocer un puñado de rutas” por la cordillera pirenaica, acompañadas de explicaciones sobre productos gastronómicos de cada zona y de “restaurantes, fondas y mesones donde reponer fuerzas”.

El resultado son 30 rutas sin especial dificultad, para realizar solos o en familia, en cada una de las cuales se incorpora un producto gastronómico de cada zona y entre uno y tres restaurantes donde comer o tomar algo. Todas las rutas son para realizar a pie e incluyen una detallada descripción, un mapa de la misma y una ficha con detalles como sus puntos de inicio y final, la distancia y desnivel de la excursión, y el tiempo aproximado para realizarla.

La parte catalana del libro se inicia con el Camino de Ronda entre Tamariu y Aigua Xelida y el Cap de Creus, y discurre por puntos de las comarcas de la Garrotxa, el Ripollés, la Cerdanya, el Alt Urgell, el Solsonés y los dos Pallars, para culminar en el Vall d’Aran. Un paseo por las pasarelas de Montfalcó abre la parte aragonesa, que pasa por Benasque, Ordesa, Aísa, Echo y cierra las pasarelas del Vero en Alquézar. Las rutas de la vertiente navarra y vascopirenaica ascienden a varios montes: el Lakhura, en Isaba; al Orhi, en Otsagabia; al Urkulu en Orbaitzeta, y al Mendixuri en Burguete, para acabar dando una vuelta a Peñas de Aia, en Oiartzun, ya en Gipuzcoa.

De estas 10 últimas rutas se ha encargado Pérez Azaceta (Legazpi, 1958), un veterano montañero que ha subido a montañas de medio mundo (incluidos algunas del Himalaya y el Aconcagua). En los años 90 participó en la fundación de la revista de montaña ‘Likken’ y, más tarde, en la de ‘El Mundo de los Pirineos’ y ‘Euskal Herria’. Tiene numerosos libros, como ‘Montes de Gipuzkoa’, ‘Los mejores recorridos para conocer la montaña vasca’, ‘Rutas y restaurantes con encanto de Navarra y de Gipuzkoa’, entre otros títulos.

Viñuales (Zaragoza, 1971) es autor de la primera ‘Ecoguía del Pirineo Aragonés’ y de otros muchos textos, como ‘Rutas para observar aves en Aragón’, ‘365 días en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido’ y ‘El Moncayo’, paraíso de los naturalistas’, así como el libro de recetas ‘Del monte a la mesa’, coescrito con su esposa, Sara Ruiz.

Finalmente, César Barba (Paraná, Argentina, 1959) es uno de los responsables de Ecos Travel Books, junto con el también periodista Sergi Ramis, y es autor de buena parte de las guías de viajes de la editorial (de Islandia a Finlandia, pasando por Escocia, Berlín y las Repúblicas Bálticas), así como colaborador habitual de revistas como ‘Viajes National Geographic’ y ‘Descobrir Catalunya’.
Podéis encontrar estas ‘Gastrorutas por los Pirineos’ en librerías especializadas o comprarla a través de internet, en la web de Ecos (https://www.ecostravelbooks.com/producto/gastrorutas-por-los-pirineos/ ) y Amazon (https://www.amazon.es/dp/8412273311 ).

La Venecia del comisario Brunetti

El Puente de los Suspiros, un clásico de Venecia.

Como sabéis, y un par de libros escritos por mí así lo atestiguan, Venecia siempre me ha fascinado. Me he pateado la ciudad unas cuantas veces y, aún así, sigue siendo casi una desconocida. Las penúltimas, en invierno, cuando menos turistas hay y más auténtica es. Y la última, por ahora, en enero de 2020, pocas semanas antes de la llegada de la puñetera pandemia de covid-19.

A lo que iba. Un buen día, creo que al filo del año 2000, descubrí las entretenidas novelas del inspector veneciano Guido Brunetti, el personaje creado por Donna Leon en 1992, en la novela ‘Muerte en La Fenice’.

Esta profesora y escritora estadounidense de 78 años, estudió en Italia cuando era joven e incluso trabajó como guía turística en Roma, vivió un tiempo en Londres y luego trabajó como profesora de idiomas en escuelas de EEUU en Suiza, Irán, China y Arabia. En 1981 se instaló en Venecia mientras trabajaba (lo hizo hasta 1995) en una delegación de la Universidad de Maryland en la Base de la Fuerza Aérea de EEUU en Vicenza.

Fue ya en el año 2005, cuando había leído la mayor parte de las novelas de la autora (14 entonces, hasta ‘Piedras ensangrentadas’), me planteé trazar una posible ‘ruta Brunetti’ por los escenarios habituales del personaje, las calles, plazas y muelles, por donde caminaba.

Contacté con la escritora. A lo largo de dos entrevistas, una, a través del correo electrónico, y otra, en persona, durante el primer Encuentro de Novela Negra Europea, que se celebró en el CCCB de Barcelona en enero de 2005, Donna Leon fue muy amable al revelarme algunos detalles de su vida cotidiana en Venecia y de los escenarios de sus novelas.

Y así, varios meses y 500 fotos más tarde, todo ello desembocó en un reportaje que apareció publicado el 14 de julio de 2005 en el suplemento ‘Libros’ de El Periódico de Catalunya, y cuyo texto os reproduzco a continuación (en su día, hice una copia en este otro blog).

El último piso de ese edificio veneciano sería similar al del inspector Brunetti.

La Venecia de Brunetti: un paseo por los escenarios clave de la serie policiaca de Donna Leon

El barrio de San Polo: un piso muy céntrico

“Brunetti vive cerca de Campo San Polo”, me explicó Donna Leon. Si uno mira un mapa de la ciudad de los canales, el barrio (‘sestiere’) de San Polo es geográficamente el ombligo de Venecia, aunque el de San Marco sea el más turístico. Es el barrio más pequeño de la ciudad de los canales, en el que viven muchos venecianos y en el que se pueden encontrar muchos bares, restaurantes, tiendas y comercios, y el famoso mercado y puente de Rialto.

Vista desde el Puente de Rialto.

La familia de Guido Brunetti la integran su esposa Paola y sus hijos Chiara y Raffi. Su domicilio está situado en un último piso de un edificio de cuatro alturas, detalle que la autora especifica así, en la primera novela, ‘Muerte en La Fenice’ (1992): “Subió los 94 escalones hasta su apartamento del cuarto piso”. Es un palazzo, aunque no como el de su suegro, el conde Failer, o los del Gran Canal, cuya estructura original data del “siglo XV” y cuyo último nivel fue edificado ilegalmente hacia los años 50, algo que se explica en ese primer libro de la serie y que es descubierto por un funcionario del catastro veneciano en el título ‘Amigos en las altas esferas’ (2000).

El piso de los amigo de Donna Leon.

Se trata de un piso agradable de cuatro habitaciones, pero con un solo baño, con vistas sobre los tejados de la ciudad. La escritora explica que en su momento se inspiró en un piso real, propiedad de unos amigos: “La casa existe. Es fácil de encontrar. Se camina de Rialto hacia Campo San Polo y, tras superar la floristería Biancat, poco después de San Aponal, un poco más adelante, a la izquierda, hay una calle estrecha que acaba en ese edificio”.

Como todas las casas venecianas, la del comisario se encuentra al final de una larga y estrecha escalera, que así evita las famosas mareas altas (la ‘Acqua alta’ que da título a una de sus novelas) que inundan las zonas bajas de la ciudad. Por ello, viviendas y locales situados a nivel de la calle suelen colocar unos tablones de madera o planchas metálicas que cubren las entradas en cuanto suena la sirena que avisa de la subida de las aguas. Para el turista es una distorsión, pero para los venecianos es normal: usan pasarelas de madera y botas de goma para recorrer la ciudad.

El Mercado de Rialto: compra y cocina

Los Brunetti hacen la compra diaria en el mercado de Rialto. Van temprano, porque esta parte de Venecia es el centro comercial de la ciudad y lugar de paso casi inevitable para los miles de turistas que a diario se dirigen hacia la Piazza San Marco. “¿Es que no tienen mercados en su país ¿No venden comida allí “, se queja Paola Brunetti en una de las novelas. Sucede que Rialto, su puente y sus alrededores son objetos preciados para los fotógrafos.

Puestos de fruta en el mercado de Rialto.

A los puestos de pescado, carne, frutas y verduras del mercado de abastos acuden cientos de venecianos con sus carritos de la compra. Éstos, a diferencia de los habituales, calzan unas ruedas más grandes para salvar con facilidad los escalones de los pequeños puentes que salvan los innumerables canales de la ciudad. Tampoco es inusual ver a los vecinos con el carrito en dirección a la Piazzale Roma para tomar un autobús e ir a comprar a grandes superficies comerciales de Mestre. La diferencia de precio con Venecia es tan notable que el viaje merece la pena.

Paola Brunetti es la cocinera de la familia. Dice Donna Leon que a su personaje, profesora de Literatura en un instituto e hija de un conde, le gusta cocinar. Tiende hacia la cocina tradicional. Guido, su marido, asegura estar “saturado de la nueva cocina”. Entre los sabrosos platos que pueden leerse en las novelas hay de una lasaña a unos involtini con jamón y corazones de alcachofa y un risotto con jengibre; de un pez espada con gambas y salsa de tomate a un estofado de cordero a la polenta… Y todo ello regado con un vino blanco pinot grigio. De postre, fresones con mascarpone.

Entre San Polo y Rialto: vinos y quesos

En general, el comisario va y viene andando desde su casa a la oficina. Y si tiene prisa, toma el vaporetto en la parada de San Silvestro, a la que se accede a través de un oscuro y feo túnel que sale a la pequeña plaza homónima.

En ese trayecto a pie, por la tarde, y de regreso a casa, Brunetti suele pararse a comprar en las tiendas de las calles adyacentes a Rialto, evitando las situadas junto al puente.

Donna Leon ofrece un par de pistas: “Mis tiendas favoritas son La Baita, donde desde hace 20 años compro todo tipo de quesos, y Mascari, donde suelo comprar frutos secos, pesto, aceitunas y pasta”, explica.

El escaparate de Mascari es una maravilla de colores.

Este último establecimiento es un clásico. La antigua Drogheria Mascari está situada en la misma Via San Polo, 381, junto a la Ruga dei Orefici, y su colorido y abigarrado escaparate es apabullante: vinos y aguardientes italianos, dulces, turrones, cafés e incluso regaliz. Y especias, de todos los tipos, orígenes, olores y sabores.

No sería extraño, pues, que Brunetti comprara aquí ese prosecco que suele tomar con Paola, ese fresco, afrutado y rico vino blanco espumoso algo similar al cava. O el café de la mañana o la grappa que toman tranquilos después de la comida.

Regentada por un par de atareados empleados, La Baita es una minúscula parada situada en la esquina de la Ruga dei Orefici con la Ruga Vecchia de San Giovanni. Tienen todos los quesos y el mejor parmesano, aunque al lado del Gran Canal, en el Campo Erbaria, hay otra excelente. Ninguna de ellas es barata. Nada en Venecia lo es.

Campo Santo Stefano y sus paradas navideñas.

Campo Santo Stefano: el último caso del comisario

En la novela ‘Piedras ensangrentadas’ (2005), un inmigrante ilegal, un ‘vu cumprá’, como los denominan los venecianos, es asesinado a tiros en Campo San Stefano en los días previos a las fiestas navideñas. La escritora hace referencia a un problema de nuestros días: la presencia de los sin papeles en las ciudades y su utilización por mafias de diverso signo.

En Venecia, estos inmigrantes se sitúan cerca de la Piazza San Marco, en las calles adyacentes y en las rutas turísticas, sobre todo al caer la noche, cuando las puertas de las boutiques de la zona ya han cerrado. Son chicos jóvenes, negros en su mayor parte, que ofrecen perfectas imitaciones de bolsos de Prada, Gucci o Louis Vuitton a precios irrisorios si se los compara con las lujosas tiendas situadas a sus espaldas.

Campo San Stefano, donde se sitúa el crimen inicial, es una gran plaza, situada entre el Palazzo Grassi –que durante los últimos meses de 2004 e inicios de 2005 exhibía una gran muestra dedicada a Dalí– y el teatro de La Fenice, la emblemática sala de ópera recuperada tras el devastador incendio que la destruyó en 1996, un lugar muy apreciado por Leon, reputada melómana.

La entrada al Palazzo Grassi desde el Gran Canal.

En San Stefano se instala un mercadillo navideño, presidido por un gran arco de madera y con una veintena de paradas artesanas; las más decoradas tienen la forma de casitas de madera prefabricada y llenas de luces de colores. Allí, el turista que afronte el frío invierno veneciano podrá encontrar, como explica la novela, “quesos de corteza oscura de Cerdeña; aceite y queso de la Toscana; salami de todos los diámetros y longitudes de la Reggio d’Emília”, así como dulces y típicos regalos de esas fechas.

La Jefatura: un discreto lugar de trabajo

Guido Brunetti es comisario de la policía veneciana. Es funcionario de grado superior, por encima de los agentes uniformados y de los detectives o inspectores de paisano. Sólo tiene por encima en la escala al vicequestore, el engreído Giuseppe Patta, y al questore, que rara vez aparece en las novelas.

Al fondo, a la izquierda, poco antes del puente, está la comisaría donde trabaja Brunetti.

La sede de la jefatura (questura) de ficción aparenta ser más grande de lo que en realidad parece desde fuera: un edificio de cuatro alturas cuyo único distintivo oficial es la bandera de Italia y un par de rótulos, uno de ellos con las palabras Polizia di Stato sobre una puerta verde no muy grande de dos hojas. Está situada en la Fondamenta San Lorenzo, o muelle del río homónimo, frente al puente y la plazoleta del mismo nombre.

En el recorrido hacia su casa, Brunetti, gira a la izquierda por la callejuela de Borgoloco San Lorenzo, pasa por encima del puente Novo, sigue por la calle y el Campo Santa Maria Formosa, el puentecito y la calle Mondo Nuovo.

En esta estrecha callejuela, en el número 5.801, se encuentra uno de los restaurantes preferidos de Donna Leon, el Alle Testiere, un minúsculo local de una decena de mesas, regentado por el chef Bruno Gavagnin, autor de una cocina de base tradicional con atrevidos toques modernos. No es un local para todos los bolsillos, pero su calidad –sobre todo el pescado– es excelente.

De Mondo Nuovo, Brunetti suele girar a la derecha por “un laberinto de pequeñas calles”, como San Lio, San Antonio y Bissa, Campo San Bartolomeo y Rialto. En ‘Vestido para la muerte’ (1994), por ejemplo, camina de Campo San Fantin hasta San Luca y Rialto.

El Ospedale Civil: escenarios menos conocidos

Venecia tiene zonas apenas transitadas por el turista de visita rápida, lugares que Donna Leon sí descubre a lo largo de sus obras. Es impensable una gran ciudad sin su hospital, y la capital del Véneto tiene varios, entre los que destaca el Hospital Civil (Ospedale Civile), en el Campo SS Giovanni e Paolo.

En un canal cercano aparece la víctima de ‘Muerte en un país extraño’ (1993). El forense amigo de Brunetti, Ettore Rizzardi, está peleado con la dirección del Hospital Civil, y prefiere realizar las autopsias en San Michele, la isla-cementerio situada enfrente. El comisario también ha tenido sus más y sus menos con alguno de los forenses y médicos de urgencias del centro.

Este hospital, ubicado en el dorso de Cannaregio, se encuentra en la Fondamenta Nuove, la zona de vaporettos que van y vienen de Murano, la isla de los artesanos del vidrio, y a Burano, la de las encajeras. No son islas habituales en las obras de Leon, si bien la autora está pensando en un caso que, revela, “pasará en Murano”. En efecto, al año siguiente publicaría ‘Veneno de cristal’ (2006), ambientada en ella.

En cambio, hay otras islas y zonas de la laguna que sí han sido escenarios de algún caso, como Pellestrina, en ‘Un mar de problemas’ (2001). Como se explica en su trama, ésta es una isla de pescadores, alargada como la del Lido y situada justo al sur de ésta. De hecho, si el turista lo desea, se puede visitar en un autobús que se toma con un billete combinado con el vaporetto.

Cineastas españoles en Venecia

Cartel de ‘Veneciafrenia’ y dibujo original de Álex de la Iglesia (de su Twitter).

Estos días en que siento la nostalgia viajera y en que los cines siguen cerrados en Barcelona, he querido volver a arrimar el ascua cinéfila a la sardina viajera y volveros a hablar de Venecia. Hay varias razones. La primera, el fallecimiento, ayer de Jan Morris, la mejor escritora de viajes, cuyo libro sobre Venecia es todo un referente (podéis leer aquí lo que ha escrito el colega Jacinto Antón, que la entrevistó hace unos años). La otra es que dos directores españoles (¡dos, y en plena pandemia!), Álex de la Iglesia y Paula Ortiz, están rodando en la ciudad de los canales. Una buena noticia que me permite recordar a un tercero, el pionero, hace unos años: Jordi Torrent. Este artículo se publicó originalmente en Nosolocine.net

Vamos por el primero: Álex de la Iglesia está filmando ‘Veneciafrenia‘. Es la primera entrega del sello ‘The Fear Collection‘, una serie de películas de terror impulsadas por el director vasco con su productora, Pokeepsie Films, apadrinado por Sony Pictures España y Amazon Studios. Eso le augura una buena distribución en cines (si la pandemia lo permite) y en la conocida plataforma digital de pago.

Dibujos del ‘story board’ de ‘Veneciafrenia’, publicados por Álex de la Iglesia.

Al parecer, la historia se centra en un grupo de turistas españoles que viajan a Venecia con la intención de divertirse y acaban metidos en una pesadilla y luchando por salvar la vida. Ingrid García Jonsson encabeza un reparto que incluye a Silvia Alonso, Goize Blanco, Alberto Bang, Cosimo Fusco, Enrico lo Verso, Caterina Murino y Nico Romero, entre otros actores.

La primera vuelta de manivela (usando terminología analógica) se dio el pasado 5 de octubre en la ciudad italiana y se prolongarán durante siete semanas en localizaciones venecianas (callejuelas estrechas, plazoletas no demasiado transitadas, el mercado de Rialto y algunas paradas de vaporetto del Gran Canal) y en Madrid (básicamente en estudio). El propio De la Iglesia se despedía esta semana de esos exteriores con un tuit en que decía “últimos días en Venecia”.

Callejuela veneciana, fotografiada por Álex de la Iglesia.

Lo original de este filme es que los exteriores se han rodado en la capital del Véneto, algo inusual en la cinematografía española. De hecho, únicamente un director español lo había hecho antes: Jordi Torrent, un realizador catalán afincado en Nueva York que rodó en la ciudad, en 2014, ‘La redempció dels peixos‘. Enseguida me centraré en ella. Lo digo, porque, curiosamente, la realizadora zaragozana Paula Ortiz está filmando allí otro proyecto internacional.

La directora de ‘De tu ventana a la mía’ (2011) y de la premiada ‘La novia’ (2015) está en Venecia rodando una adaptación de ‘Across the river and into the trees (Al otro lado del río y entre los árboles)’, una de las últimas novelas de Ernest Hemingway. El gran Javier Aguirresarobe es el encargado de la dirección de fotografía.

Paula Ortiz y Liev Schreiber, en Venecia.

Ortiz buscó las localizaciones para esta película a inicios de 2020 y la epidemia que empezó a llegar al norte de Italia hizo que volviera para casa. El rodaje se inició en octubre, hace unas semanas, y el equipo está lidiando con la situación, que volvía a estar complicada en Italia por culpa de la pandemia. La directora lo comentaba así en su Instagram: “lockdown / quarantine / venice / todos quietos hasta ver / standby / seguimos remando desde casa / across the river and into the trees / hemingway”.

El protagonista masculino es el actor estadounidense Liev Schreiber, quien también ha dejado constancia en Instagram de que le encanta la ciudad (“la más bella del mundo, además de Nueva York”) y sus gentes. Medios locales le han fotografiado comiendo pizza y fumando en el balcón de su apartamento.

El digital Deadline fue el primero en anunciar este proyecto durante el Festival de Venecia y citó como otros miembros del reparto a Matilda De Angelis, Laura Morante, Giancarlo Giannini y nuestro Javier Camara, que en enero de 2019 estuvo filmando algunas escenas de la serie ‘The New Pope’ en Roma y en Venecia.

Publicado en 1950, el libro narra las peripecias de un veterano coronel del ejército de EEUU, con problemas de salud, que acude a Venecia a cazar patos y para encontrarse con su joven y aristocrática amante veneciana. La novela incluye claros elementos autobiográficos, ya que Hemingway, cincuentón como su personaje, vivió una temporada en la ciudad de los canales junto con su cuarta esposa, Mary Welsh, y se enamoró (dicen que de forma platónica) durante una partida de caza de Adriana Ivancich, una jovencísima condesa de sólo 18 primaveras.

Además de este filme, Paula Ortiz tenía entre manos un guion sobre santa Teresa de Jesús, coescrito con Juan Mayorga que adaptaba la obra de este último ‘La lengua en pedazos’. El proyecto ha sufrido un traspiés, al habérsele denegado la subvención del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales, ya que se ha «agotado la dotación presupuestaria» de que disponía el ICAA para este año. Un problema que ha afectado a otros muchos conocidos realizadores. No hay dinero.

Pero volvamos al pionero, al primer cineasta español que se atrevió a ir a rodar a la ciudad de los canales: Jordi Torrent, que filmó ‘La redempció dels peixos (La redención de los peces)’ durante el verano de 2013 en Venecia. La película narra el viaje “laberíntico” de un hijo para conocer a su padre, que le abandonó cuando era un niño. Miquel Quer y Lluís Soler, encabezaban el reparto, lleno de actores venecianos. Jose López comentó el filme en su día en Nosolocine.

Miquel Quer, en una escena de ‘La redempció dels peixos’.

Torrent, que reside en Nueva York, respondió amablemente a mis preguntas por videoconferencia, cuando le indiqué que deseaba incluirle en una nueva edición de mi guía ‘Venecia de cine’ (2015). Me explicó que había usado como telón de fondo la caótica y laberíntica trama urbana de la ciudad de los canales para describir el proceso interno del joven tras descubrir la identidad de su padre, que oculta aspectos poco claros de su pasado y presente.

En la decisión del director pesó también su amor por la capital veneciana, al hecho de que su esposa, Flavia Galuppo, fuera neoyorquina de ascendencia italiana (además de directora artística de la película) y a que ambos tienen muchos amigos en la región. También me explicó algunos detalles más, que dejo para incluir en el libro y que podréis leer en cuanto se publique.

CODA. Después de publicado este texto, Jordi me ha dejado un amable texto en el apartado de comentarios, que también añado aquí. Dice lo siguiente: «Gracias, Txerra, por incluirme en este bonito artículo. Cómo nota a pie de página te hará gracia saber que la escena del estudio de artista que se ve en ‘La Redención de los Peces’ la rodamos en el estudio del pintor veneciano Bobo Ivancich, sobrino de la Ivancich que enamoró a Hemingway«.

Jordi Torrent, en el puente que conduce al Ghetto judío de Venecia.

Lo cierto es que Venecia sigue siendo un imán para el cine. Recuerdo que a la hora de afrontar mi ‘Venecia de cine‘ llegué a contar más de un centenar de películas allí rodadas. De ellas, decidí eliminar de la lista inicial más de la mitad que únicamente tenían algún plano puramente veneciano, y me decanté finalmente por una treintena larga. La mayoría corresponden a producciones filmadas ampliamente en la ciudad o cuya importancia a nivel internacional me ‘obligaba’ a incluirlas.

Cuando acabé de redactar el texto, decidí finalizarlo con ‘Effie Gray’ (2014), el melodrama de época rodado por Richard Laxton, con Dakota Fanning, Emma Thompson, Tom Sturridge y Greg Wise. En aquel momento, mis editores me sugirieron un límite de páginas, pero ahora me veré obligado a superarlo, porque no puedo dejar de incluir a estos directores españoles en una próxima edición del libro: Jordi Torrent, Álex de la Iglesia y Paula Ortiz.

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