El blog del periodista Txerra Cirbián, desde 2005

Categoría: Cómic (Página 1 de 4)

Antoni Guiral, el sabio de los cómics

El pasado fin de semana se ha celebrado el salón Cómic Barcelona, el más veterano de los certámenes dedicados al mundo de la historieta en España. Es el primero al que acudo como invitado y no como periodista, gracias a la gentileza de Cels Piñol, comisario de una de las exposiciones de este año, la dedicada a los juegos de rol.

Bueno, pues ahora que ha terminado la edición de este año, quiero hablaros de esas otras cosas que suelen quedar sepultadas entre lo excesivo de una feria como esta. Por ejemplo, de Antoni Guiral y de la magnífica exposición dedicada a los 40 años del Salón del Cómic de Barcelona.

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Una entrevista con Serrat, hace 40 años

Hace ya unos días, cuando Joan Manuel Serrat (1943) anunció que este año 2022 se retiraría de los escenarios, decidí buscar una vieja entrevista que le hice cuando yo empezaba en esto del periodismo. Y al saber que hoy había recibido de manos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, «por su brillante carrera y su contribución a la cultura y el arte españoles», he recuperado la revista, la he escaneado y aquí os la comparto.

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Todo sobre Indiana Jones, en un libro

El escritor y guionista Salva Rubio acaba de publicar el libro que muchos hubiéramos querido escribir y todos los fans estábamos deseando leer: ‘Tras los pasos de Indiana Jones: objetos mágicos, lugares míticos y secretos de la saga‘, editado por Minotauro (Planeta).

Una obra que, dividida en dos partes, en una de ellas recoge la biografía más extensa y completa del héroe creado por George Lucas y Steven Spielberg, y en la otra, llena de sorpresas y descubrimientos, explica todo sobre las cuatro películas, la serie, las novelas, cómics y videojuegos que llenan el universo del arqueólogo del sombrero y el látigo.

Para saber más cosas sobre el libro, hemos querido charlar con el autor en esta entrevista, que publiqué originalmente en Nosolocine.net

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Los ‘Robots de cine’ de Jordi Ojeda

Jordi Ojeda, en la Facultat d’Economia i Empresa de la UB.

Estamos rodeados de robótica y no nos damos cuenta”, explica este conocido ingeniero catalán, experto en cómics, robótica y ciencia ficción. Aquí le entrevistamos para hablar de seres artificiales, reales e imaginarios, a raíz de la reciente publicación de su libro ‘Robots de cine. De María a Alita‘ (Diábolo Ediciones). Este texto ha sido publicado primeramente en el diario digital Catalunya Plural.

Jordi Ojeda (Barcelona, 1966) es de los pocos especialistas en ciencia ficción que sabe realmente de qué habla y escribe: es ingeniero industrial con un Máster en Producción Automatizada y Robótica por la Universitat Politècnica de Catalunya. Hace una década creó la empresa Rational Time, centrada en algo tan actual como la organización del tiempo de trabajo, que mantiene en standby. Responsable desde hace años del proyecto ‘Cómic, Ciencia y Tecnología‘, en el que usa la historieta como instrumento pedagógico y divulgativo, también es profesor del Departamento de Empresa de la Universitat de Barcelona y ha comisariado diversas exposiciones, las más populares, en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona y el Sitges-Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

-Usted es una rareza: ingeniero, experto en gestión del tiempo y comiquero de pro. ¿De dónde sale?
-Soy hijo de emigrantes andaluces. Mi padre era albañil y mi madre, ama de casa. Currantes que han trabajado toda la vida para que sus hijos pudieran estudiar y vivir bien. De pequeño era muy buen estudiante y un día descubrí que existía la carrera de Ingeniería Industrial, una formación que me permitía dedicarme a casi cualquier cosa.

-¿La descubrió, así, sin más?
-Me gustaba la ciencia. De pequeño decía que quería ser físico. Cuando estaba en el instituto, daba clases particulares de Matemáticas y Física a otros chicos, incluso de clases superiores, lo cual suponía una pequeña fuente de ingresos. Los profesores se enteraron y mi profe de Física, con el que con el que me llevaba muy bien, me propuso acudir a unos seminarios nocturnos que él daba en la Universidad.

-¿Y eso, con sólo 15 o 16 años?
-Sí, pero aunque me esforzaba mucho, no me enteraba de nada, porque eran temas muy avanzados: Física cuántica, Teoría de la Relatividad y similares. Un día, el profe me preguntó si me lo estaba pasando bien. Le respondí que me estaba costando mucho seguirle, pero que no se preocupara, porque me iba a esforzar, con la idea de ser físico como él. Y él, que ya empezaba a ser amigo mío, me miró y me dijo que muchas gracias, pero que él no era físico, sino ingeniero industrial.

Jordi Ojeda es profesor de la Facultat d’Economia de la UB.

-¡Vaya chasco!
-Sí. Casi me dejó hecho polvo. Pero me explicó bien en qué consistía la carrera y donde estudiarla, y decidí que eso era lo que quería hacer. La Ingeniería Industrial de hace 30 años te permitía formarte para muchas cosas. Allí se daban las Matemáticas más difíciles después de Exactas, la Química más difícil después de Químicas y la Física más difícil después de Físicas. Te formabas de manera más generalista y te preparabas para todo lo que vendría después: ¡yo estudié Informática con cartulinas perforadas!

-No me diga…
-Yo entré en la Universidad en 1984 y me convertí en becario de la Escuela de Ingenieros en 1987, con 20 años. Anécdota: ¡yo fui quien sacó de las cajas y montó los primeros ordenadores personales que se compraron en la Universitat Politècnica (UPC)! Ahora puede parecer ridículo, pero en aquel momento, casi nadie sabía lo que era un ordenador. Incluso organizamos visitas de profesores para enseñarles qué era un PC. Pero yo tengo correo electrónico desde 1988, uno de los primeros.

-¿Cómo entraron los robots en su vida?
-En aquella época asistí a un máster de robótica que dirigía Gabriel Ferraté, que era el rector de la UPC. Entonces era el Instituto de Cibernética, que luego cambiaría de nombre. Era todo muy novedoso, con los primeros robots, las primeras computadoras industriales… Y como yo destacaba mucho, me pidieron que coordinara el máster al año siguiente. Yo soy ingeniero, especializado en organización industrial. De ahí que me interesaran los grandes proyectos de esa parcela, la automatización en general, más que la robótica.

-¿Qué leía de pequeño?
-Soy el tercero de cuatro hermanos. Mi hermana es un año menor que yo pero mis hermanos son más mayores: cuando yo tenía 10 años, ellos ya eran unos jóvenes de 18 y 23 años. De ahí que yo crecí con los cómics y libros que leían ellos y con la música que escuchaban, nos llevaban al cine… Así que toda mi vida he visto, leído y escuchado cosas que no eran las propias de mi edad. Y de todas ellas, a mí me interesaba mucho la ciencia ficción, no sólo la tecnológica, sino la sociológica, la que reflexionaba sobre sociedades del futuro, de escritores como Aldous Huxley o H. G. Wells. Entre los 12 y los 15 años, los viernes y sábados iba de ‘caza’ por las bibliotecas de Barcelona en busca de libros raros. Si me hablaban de un libro de Isaac Asimov, por ejemplo, miraba qué otros libros había escrito y dónde los podía consultar.

Portada y contraportada del libro

-¿Y su afición por los tebeos?
-Como le decía, leía muchos cómics gracias a mis hermanos, ya que no tenía dinero para comprarlos. En especial, gracias a uno de mis hermanos, que se casó muy joven, a los 20 años. Sus suegros tenían un quiosco y durante muchos años nos pasábamos la noche del viernes al sábado leyendo todas las novedades de la semana. Eso sí, a las 6 de la mañana, volvíamos a dejar todo el material bien colocado y en perfecto estado.

-¡Qué suerte!
-Pues sí. Hasta que fui a la Universidad y ya no lo podía hacer, porque tenía que estudiar. Pero yo, con 18 años, estaba al día de todos los cómics que se publicaban y vendían en los quioscos: recuerdo en especial el primer número de la revista ‘Totem”, porque en ella salían el Corto Maltés de Hugo Pratt, la Valentina de Guido Crepax, lo mejor de Moebius… ¡Espectacular! ¡Y yo sólo tenía 11 años!

-Leía gratis, pero no tenía tebeos propios…
-No. Hasta que empecé a trabajar de ingeniero y pude comprar mis propios cómics e ir haciendo mi biblioteca. Pero esas lecturas me ayudaron a tener una cultura de la que aún ahora me aprovecho. Cuando acabé la carrera, en 1990, entré a trabajar en el Institut Català de Tecnologia y me empecé a encargar especialmente de proyectos de formación y divulgación. Me interesaba cómo podía explicar mejor la ciencia para que la sociedad la entendiera mejor. Y en 1997 surgió el proyecto ‘Cómic, ciencia y tecnología’, es decir, divulgar la ciencia y la tecnología utilizando como instrumento pedagógico las historietas.

-¿Qué pensaban sus jefes?
-En aquel momento, nadie tenía ni idea de lo que estaba haciendo, porque hubieran pensado que me pasaba todo el día leyendo ‘Mortadelo y Filemón’. De los 22 años que llevo en este proyecto, salvo mi familia y amigos, hace sólo siete u ocho años que lo saben mis jefes; cuando empecé a salir en la prensa, la radio y la tele.

-¿Y le han ayudado?
-Siempre me he buscado la vida. En la UPC ha habido gente que me ha ayudado y jefes que me han puesto todas las trabas del mundo, porque no saben ni qué son los cómics ni entendían la importancia de que pudieras cautivar y animar a estudiar carreras científicas a la gente joven a partir de la lectura de los cómics. Fíjate que, en los años 60, en plena guerra fría, el Gobierno de EEUU pidió a las editoriales que introdujeran motivos científicos y tecnológicos en las historietas, sobre todo en los de superhéroes. Este fue uno de los motivos por los que Stan Lee desarrolló en Marvel personajes que eran científicos. Así, Reed Richards, el líder de los Cuatro Fantásticos, es un científico; Spiderman es estudiante de Química; IronMan es ingeniero… Cuando lees que Hulk era un físico que investigaba los rayos gamma, te interesa saber qué son.

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-Pura miopía de esos jefes suyos…
-Es no ver que la cultura popular, como son los cómics, enfocados a cualquier edad, pero especialmente a los jóvenes, puede ayudar no sólo a que estudien ciencias, sino simplemente para adquirir el hábito de la lectura. Yo corrijo muchos exámenes y veo que la gente no sabe leer, no sabe escribir, no sabe expresarse. Tienen problemas de compresión lectora.

-¿Y usted cree que la historieta puede ayudar?
-Para mí, el cómic tiene cuatro usos: como una lectura, un libro de texto, temático, histórico, genérico; como recurso pedagógico, que te ayuda a explicar una lección; como plataforma para estudiar otras disciplinas artísticas, y como herramienta de comunicación, porque un dibujo te permite transmitir o expresar emociones o sentimientos.

-Volvamos al proyecto ‘Cómic, ciencia y tecnología’.
-Surgió en 1996 tras una charla sobre el tema a cargo de Francesc Solé Parellada, un catedrático de Economía que es un gran amante y coleccionista de cómics, a la que únicamente asistí yo. Solé, que había sido profesor mío, me invitó a ir a su casa para enseñarme los cómics que tenía. Fui a su casa y aluciné con su colección. ¡Brutal! Yo le propuse hacer un libro entre ambos con toda aquella documentación.

-No recuerdo un libro suyo así…
-No, no, espera. Como aquello era un trabajo colosal (íbamos con fotocopias, no había ordenadores), le propuse a Solé cambiar el proyecto de libro por algo más sencillo, como una exposición. Y podíamos convencer a algunas instituciones para que nos ayudaran, como el Col·legi d’Enginyers Industrials, la UPC y el Institut Català de Tecnologia. Y en 1997 expusimos en la UPC, en la que sería la última muestra exhibida en su sala de exposiciones.

-¡De esa exposición sí que me acuerdo!
-Sí, porque al año siguiente, en 1998, estuvo en el Salón del Cómic, y viajó a siete u ocho sitios más de Catalunya, casi siempre acompañada de una conferencia que daba yo. Y después, estuvo en Pamplona, Logroño, Madrid, Castellón, Valencia… 25 lugares diferentes hasta el año 2006 o 2007.

-También ha organizado otras muestras…
-Cuando llevamos la expo a Cantabria, en 2006, entre los asistentes se encontraba el responsable de cultura del Puerto de Santander, y nos propuso un proyecto en el que explicáramos la contribución de los puertos al desarrollo histórico, económico y sociológico de los territorios y ciudades donde había. Y este sería el germen de ‘Cómics a puerto’ y ‘Faros de papel’. Del 2007 al 2011 me dediqué a este proyecto, del que salieron exposiciones, libros, conferencias, artículos, congresos.

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-Y luego llegaron los robots…
-En el 2011, Carles Santamaría, director del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, me pidió organizar una gran exposición central sobre los robots en el mundo del cómic, que se acabaría titulando ‘Robots en su tinta‘. Acepté con la condición de que el marco no fuera únicamente la historieta, porque los robots en la ficción surgen especialmente de la literatura y se han hecho muy populares en el cine y la televisión, pero son residuales en el cómic. Estuve trabajando en ello todo un año y la exposición se inauguró en la edición 30ª del salón, en el 2012, año que superó por primera vez los 100.000 asistentes. Fue un espectáculo, la mayor exposición sobre robótica que se había hecho en España hasta ese momento.

-Y fue el germen de más exposiciones sobre robots.
-Sí, a raíz de ‘Robots en su tinta’, realicé la exposición ‘Robots de película: de María a Eva’. Ambas son el germen de mi libro, junto a una tercera, pendiente de montaje, que se exhibirá en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) de Alcobendas (Madrid) a lo largo de 2020. Es un proyecto que inicié en el 2017, pero que tiene ocho años de investigación y trabajo detrás, desde el 2011. Y que, al retrasarse su puesta en marcha, me ha permitido trasladar el trabajo de investigación realizado a este libro.

-¿Todo sobre robots?
-En realidad, sobre el ser artificial. No me podía referir solo a robots como R2D2 y C3PO, de ‘La guerra de las galaxias’, sino que tenía que hablar del tema de forma global. Por ello, empiezo por los autómatas del siglo XVIII y la literatura de ciencia ficción y seres artificiales del siglo XIX (la palabra androide se inventa en una novela francesa). Ya en el siglo XX paso por el teatro, donde se inventó la palabra robot (aunque referida al ‘trabajo esclavo’) en una obra de Karel Capek, en 1921, y el cine, con la María de ‘Metrópolis’, así como la literatura de Isaac Asimov. Hasta los años 80 hablo de robótica de forma cronológica, pero después hablo también de cíborgs, exoesqueletos, drones, la realidad aumentada…

-¿Para usted, cuál es ese primer ser artificial?
-El que marca el inicio de la ciencia ficción moderna es la criatura de Frankenstein en 1818, el primer robot biológico, porque tal y como aparece en la novela de Mary Shelley, se crea a partir de trozos de varios cadáveres. Fíjate que en ‘Avatar’ (2009), una película tan interesante como taquillera, los cuerpo azules de los na’vi que usan los protagonistas no dejan de ser unas fundas con el cerebro de esos humanos. En el fondo, son robots biológicos.

-¿Están todas las películas del género?
-No. El libro no es completista, sino que destaco las películas que yo creo que son interesantes para el lector con una serie de salvedades: no salen muchos títulos orientales ni de animación porque es probable que escriba una segunda parte sobre el cine asiático y el anime japonés. Como no se trata de un encargo, utilizo un lenguaje divulgativo para todos los públicos. Y lo he dividido en muchos capítulos para facilitar su lectura y consulta posterior.

-En el libro hay títulos buenos y otros, más regulares.
-Es que no hago crítica de cine, sino que hablo de robots de película. Podría estar todo un día hablando de ‘2001’ (de hecho, el año pasado impartí un curso de 20 horas sobre esta película de Kubrick), pero en el libro sólo hablo de HAL.

-El prólogo lo firma Kike Maíllo, el director de las películas ‘Eva’ y ‘Toro’.
-Cuando Kike estaba a punto de estrenar ‘Eva’ en el Festival de Sitges del 2011, yo era jurado en aquella edición. Nos conocemos y hemos ido coincidiendo en diferentes conferencias y presentaciones. Le comenté lo del libro, le envié el texto y me dijo que le había gustado mucho y que no tenía ningún problema en escribir el prólogo. Que lo haya hecho le da una pátina de calidad, de que haya confiado en mi. También fue importante para el editor y para la promoción del libro, claro.

-¿Podemos sacar alguna conclusión de su libro?
-Que cada vez más estamos rodeados de robótica y no nos damos cuenta. Mira tu móvil: funciona con inteligencia artificial. Por eso, este no es solo un libro sobre robots en el cine, sino una reflexión sobre tecnología y el concepto de criatura artificial. Todo nuestro entorno, hasta nuestro ocio, tiene relación con la robótica. Es fácil imaginar que dentro de unos años podamos hacer una réplica de nuestro cerebro y tener una copia de seguridad en internet. O podríamos tener una impresión en 3D de nuestro cuerpo, una funda, como en ‘Avatar’. Pues quizá esto ocurra dentro de 20, 50 o 100 años. Y todo esto, en la ficción, ya lo ha plasmado alguien de alguna manera, como Richard K. Morgan, en ‘Altered Carbon’ (2002) y que Netflix ha convertido en serie (2018).

El héroe de Mauthausen

Una novela gráfica y una película han coincidido en rescatar del olvido a un héroe: Francesc Boix, el fotógrafo que logró robar miles de negativos a los nazis y el único español que declaró contra ellos en los juicios de Nuremberg, mostrando las fotos de los horrores del campo de exterminio de Mauthausen.

“Tenemos en España y en Catalunya un héroe desconocido, que logró una hazaña que muy poca gente hubiera conseguido, robar unos negativos a los nazis, comprometedores para ellos, y después denunciarles y hacerles caer delante de la justicia”. Ese héroe se llamaba Francesc Boix. Así lo retrata Alfred Pérez Fargas, coguionista de la película ‘El fotógrafo de Mauthausen’, recién estrenada, dirigida por Mar Targarona y con Mario Casas como protagonista. Fue un “rebelde valiente”, como lo define Salva Rubio, guionista de un cómic previo que tiene el mismo título.

Francesc, Francisco, Franz o François Boix, según el idioma en que le llamaban, nació en Barcelona en el año 1920. Joven inquieto, de ideología comunista, se afilió a las Juventudes Socialistas Unificadas de Catalunya, rama juvenil del PSUC. Amante de la fotografía, al estallar la guerra civil fue reportero gráfico de la revista ‘Juliol’ y durante el año 1938 combatió con el Ejército republicano en el frente de Aragón.

Derrotados por el Ejército franquista, los supervivientes de su compañía pasaron a Francia en febrero de 1939. Boix y otros muchos compañeros fueron internados en campos de refugiados y, más tarde, integrados en el Ejército francés. En mayo de 1940, junto con otros muchos compatriotas, fue hecho prisionero por los alemanes, que acaban de invadir Francia. A principios de 1941, tras pasar por otro campo de prisioneros, fue enviado a Mauthausen, un campo de concentración situado en Austria, donde hubo más de 8.000 españoles internados. Sobrevivieron sólo menos de la tercera parte.

En realidad, Mauthausen-Gusen fue el nombre de un complejo de cuatro subcampos situados junto a esas dos pequeñas localidades austriacas, que los nazis levantaron junto a unas canteras de la zona, y en donde encarcelaban en condiciones infrahumanas a sus enemigos desde el año 1938. Estos presos eran utilizados como mano de obra barata, tratados como esclavos, humillados, castigados, maltratados y asesinados de diferentes maneras, como explica el cómic de Salva Rubio, que incluye una impresionante documentación adicional en su parte final.

Francesc Boix se integró pronto en una organización clandestina de presos que le proporcionó un trabajo de confianza en el laboratorio fotográfico del campo. Junto con sus compañeros, logró ocultar miles de negativos que mostraban la realidad de Mauthausen: cientos de muertes, muchas de ellas camufladas como suicidios, y la presencia de altos cargos nazis en el lugar.

Precisamente el testimonio de Boix, en 1946, ante el Tribunal Internacional de Núremberg, durante los juicios contra criminales de guerra nazis, permitió condenar a algunos de ellos, como Ernst Kaltenbrunner y Albert Speer. Durante su declaración pudieron verse algunas de las fotos que, con la ayuda de otros prisioneros, había logrado ocultar de la destrucción.

Simpático, siempre sonriente y con un pose de seductor hacia las chicas que se ponían al alcance de su objetivo, Francesc Boix sería considerado un héroe en cualquier país normal. Pero su situación tras la liberación no fue fácil: los comunistas rusos no se fiaban de los supervivientes españoles del Holocausto y regresar a España era imposible, en pleno franquismo. Así que el joven fotógrafo se quedó a vivir en Francia, donde pudo ejercer de reportero gráfico para publicaciones próximas al Partido Comunista, como ‘L’Humanité’. Pero Boix moriría joven, un mes antes de cumplir 31 años, posiblemente a causa de una tuberculosis contraída en Mauthausen.

Cronológicamente, el cómic con guion de Salva Rubio, dibujos de Pedro J. Colombo y color de Aintzane Landa (vídeo ‘making of’ ), nació antes que la película de Mario Casas y tiene su origen también en un libro escrito por Benito Bermejo hace 16 años. Bermejo, guionista, escritor e historiador, fue quien desenmascaró en el 2005 a Enric Marco, un impostor que fue presidente de la asociación de deportados de Mathausen sin haberlo sido.

Bermejo fue quien efectuó la investigación histórica y el guion del excelente documental sobre el tema ‘Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno’ (2000), dirigido por Llorenç Soler y con la voz de Pepe Sacristán como narrador, que estuvo nominado a los Emmy.

Luego, con todo el material recopilado, escribió el libro ‘El fotógrafo de Mauthausen’, que RBA editó en el año 2002. En el 2015, al publicarse una nueva y más amplia versión del texto, titulada ‘El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen’, la historia tuvo una mayor repercusión y propició tanto la traducción de la novela gráfica como la película que acaba de estrenarse.

Traducción, porque el cómic se editó antes en Bélgica que en España. Y es que el guion de Salva Rubio es previo. Este joven escritor y guionista madrileño, que acaba de cumplir los 40 y trabajó de librero para mantenerse mientras estudiaba Historia del Arte y Guion de Cine, se interesó en Francesc Boix al publicarse el texto de Bermejo.

“Cuando descubrí la historia de ese hombre, me apunté su historia y pensé que, si algún día podía, querría contarla y la transformaría en guion de cine. A partir del año 2007 llevé la idea a varias productoras, que fueron muy receptivas. Pero llegó la crisis, y hacer una película tan cara se convirtió en algo prácticamente imposible. Así que cambié de plan: si no podía hacer la historia en cine, la haré en cómic”.

“Hice un dosier con el argumento y un estudio de personajes bastante completo. Como sabes, en España no se puede vivir del cómic, así que me fui a Bélgica y presenté la historia a la editorial De Lombard, una de las especializadas en estos temas. Les gustó mucho la idea y me dijeron que buscara un dibujante. Busqué uno, que fue Pedro J. Colombo, que me gustaba mucho. El editor dio luz verde al libro y tiramos para adelante. Eso fue en el 2011”, añade Rubio. Pero una novela gráfica lleva su tiempo, y la primera edición en De Lombard fue en el año 2017, mientras que en España, Norma Editorial la ha publicado en este 2018.

Para Rubio, “Francesc Boix fue un rebelde y un valiente. Lo que hizo, en el contexto que lo hizo, fue extremadamente peligroso y muy arriesgado. Por la posición que tenía en el campo de Mauthausen, en el laboratorio fotográfico, su vida no corría peligro inmediato. Era un preso de confianza que podía no haber hecho nada y, quizá, podía haber salvado la vida sin haber hecho nada. Pero meterse en esa aventura de robar aquellas fotos le podía haber costado la vida, a él y a otros presos”.

No menos largo ha sido el proceso que ha culminado con el reciente estreno de la película ‘El fotógrafo de Mauthausen’ (2018), dirigida por Mar Targarona, con Mario Casas como protagonista, y que ha recibido buenas críticas.

Fue Alfred Pérez Fargas, coguionista junto con Roger Danès de telefilmes como ‘Jo, Ramon Llull’, ’13 dies d’octubre’, ‘L’últim ball de Carmen Amaya’ y la miniserie ‘Carta a Eva’, quien supo de la existencia del personaje a partir de una noticia en televisión y “unas fotos de la guerra civil y el historión de Francesc Boix”. Se sintió interesado, habló con su amigo Danès y empezaron a investigar.

“Era un filón del que no se había hablado mucho. Existía el documental de Llorenç Soler y el libro de Benito Bermejo, que es la biblia del tema. Pero poco más. Si hubiéramos estado en Hollywood, ya se habría hecho una trilogía sobre el personaje. Le presentamos la idea a Mar Targarona, a quien habíamos conocido en el Festival de Sitges. La idea le encantó y empezamos a tirar millas”.

“El hecho de que fuera militante comunista le ayudó, porque allí dentro los miembros del partido montaron un tinglado para poder sobrevivir. En la peli, nosotros le hemos colocado como jefe del comando que robó los negativos, pero evidentemente fue una tarea colectiva. Pero eso también tuvo sus consecuencias, porque al acabar la güera, el partido comunista de Stalin les consideró unos traidores. De hecho, las fotografías no las quería nadie. Boix las intentó colocar y no se las publicó nadie”.

La diferencia principal entre película y cómic es que la primera se centra en la estancia de Boix en el campo de exterminio, mientras que el cómic abarca un tiempo más largo, desde su juventud hasta poco tiempo antes de su muerte. La novela gráfica, además, incorpora como compañeros de Boix a personajes de ficción, para evitar especular con lo que hicieron o no los otros presos reales de Mauthausen y de los que no hay tantos detalles.

Tanto Pérez Fargas como Rubio fueron a visitar el campo de exterminio. El primero recuerda haberlo hecho en febrero, en la misma época en la que entró Boix y otros españoles: “Es superimpactante, fantasmagórico. Había niebla, nieve, hacía frío. Es impresionante. Yo salí enfermo. Es una tema que me ha marcado, que me ha afectado mucho”. Y Rubio reafirma una idea común a ambos: “Que esta historia haga que nadie olvide lo que pasó; las historias que no se cuentan, mueren”.

Nota: Este texto se ha publicado inicialmente en la RevistaXQ, de la Fundación Periodismo Plural.

José Luis Martín y su ‘Quico jubilata’

Entrevista con el dibujante Jose Luis Martin que vuelve a la viñeta con ‘Quico jubilata’.
La fotografía es de JOAN CORTADELLAS para EL PERIÓDICO

Hace unos días, gracias a Facebook y al colega Ángel Sánchez descubrí que José Luis Martín, admirado dibujante de El Periódico y editor durante muchos años de la revista El Jueves, había rescatado a su ‘Quico el progre‘ en un divertido abuelete, ‘Quico jubilata‘.
Estuvimos charlando un par de horas y, de su amabilidad, salió esta entrevista, que publiqué precisamente en El Periódico.

Los lectores más veteranos de este diario seguro que recuerdan a Quico el progre. Fue el protagonista de la tira diaria que José Luis Martín dibujó para EL PERIÓDICO durante años y que incluso se convirtió en serie de televisión. Quico era un reflejo en clave de humor de la generación que tenía entre 20 y 30 años durante la transición y que ahora se sitúa ya entre los 60 y 70. Como Quico, ahora jubilata.

«Pero yo no estoy jubilado», rechaza Martín. «Durante 30 años he sido editor de ‘El Jueves’: eso quiere decir que he sido dibujante, pero también empresario. O sea, que me he encargado de números, de imprentas y de personal. En el 2011, cuando dejé de serlo, tenía la sensación de que había dibujado poco. Y a mí me gusta mucho dibujar, me lo he pasado estupendamente dibujando. Así que, hace cinco años, me propuse que solo haría cosas creativas: dibujar, pintar, escribir… Y he seguido como colaborador de la revista hasta el pasado mes junio [del 2016], en que me he desvinculado totalmente».
«Estaba cansado del humor de actualidad, pero tenía muchas ganas de hacer humor costumbrista, amable, divertido…»

También, «estaba muy cansado del humor de actualidad, que te obliga a seguirla» reconoce el padre de Quico y también de El Dios. «La he seguido durante muchos años por vocación profesional y personal, pero tenía muchas ganas de hacer humor costumbrista, amable, divertido…».

La desvinculación profesional, por un lado, y la libertad que le da el tener sus dos hijos ya crecidos y la economía doméstica saneada, le llevó a pensar en hacer una tira de un iaio, un abuelete: «Es que mis amigos y yo estamos en esa etapa de los 60 y pocos años, en la que ya tienes algún nieto, con unos hijos treintañeros que van agobiados todo el día, que se están haciendo un hueco en esta sociedad y que trabajan todas las horas del mundo… Seguramente como hacíamos nosotros a esa edad».

Lo dicho. Personas de entre 60 y 70 años, lectores de EL PERIÓDICO desde el primer día, en 1978, con pequeños o grandes problemas de salud, su relación con las esposas… «Todo ese mundo me parecía susceptible de convertirlo en una tira. Y un día se me encendió la bombilla. ¿Por qué no Quico, que había dejado un buen recuerdo, y había tenido muy buena difusión. Esa fue la idea».

LA VIDA DE QUICO

Pero, ¿qué le ha pasado a Quico todos estos años? «Después de dejar EL PERIÓDICO tuvo su propia empresa de publicidad. Le fue bastante bien y llegó a tener 40 o 50 empleados, en aquel momento en que la publicidad funcionaba muy bien. Los hijos se fueron haciendo mayores. Diana, la chica, le salió un poco más progre y antisistema. Mientras que su hermano, Albert, se ha hecho más del establishment, es un alto funcionario, separado y con inquietudes políticas que, como ya iremos viendo, le gusta el poder y ese tipo de cosas.Quico se divorció y se volvió a casar, hace 11 años, con María, que es una mujer que también provenía de una pequeña empresa familiar, un laboratorio. Ya está jubilada y es de ese tipo de mujeres dedicada a temas de crecimiento personal, dietas sanas, la salud, el yoga y esas cosas…»

Y nietos, naturalmente: «Diana tiene dos gemelas, Lluna y Ona. Y Albert, a Gebey, un niño adoptado. María tiene un hija de su primer marido, Alicia, una ejecutiva agresiva y madre de Pol, un adolescente, un ni-ni de los que les cuesta moverse del sofá, y al que veremos con su monopatín. Con esta familia y estos cuatro nietos puedo hacer un retrato divertido de la sociedad que me rodea, y que es lo que intenté en su día con Quico. Observar y sacar punta a la vida cotidiana», explica Martín.
«Publicaré una tira al día en internet, los días laborables, durante un año, para probar»

Y desde el 9 de enero, no para: «Publicaré una tira al día, los días laborables, durante un año, para probar. A ver si yo acabo de encontrar al personaje y si la gente lo acaba aceptando. De momento, solo en internet (Quicojubilata.com), pero con la ilusión puesta en volver al papel». Las tiras también se venden para financiar Humoristán, el museo digital del humor gráfico.

Y para acabar…

«Aquí nos gusta el humor ‘heavy’, duro»

¿Humor y corrección política? Lo que antes era tabú, ahora no lo es (monarquía, militares, religión), pero hay otros temas que sí lo son: marcas comerciales, colectivos, minorías. Es una contradicción, porque en este país nos gusta el humor heavy, el de trinchera. El de este lado quiere que machaques al de enfrente. Y se tiende a hacer un humor corrosivo.

Antes ya lo eran Perich, Ivà… Sí. Eran ácidos, corrosivos y no se caracterizaban por las buenas formas. Eran brutales. Era humor extremo. Como el del Charlie Hebdo, por ejemplo. El humor se basa en la complicidad. Tú dibujas cosas que tus lectores interpretan y comprenden. El problema es que lo que tú haces ahora, rápidamente corre por las redes y lo interpreta todo el mundo.

¿No teme al pirateo en internet? Eso es una epidemia nacional que ni siquiera está observada como problema. Es un desastre. Pero parece que eso solo lo pensamos los autores. Es una muestra más del poco aprecio que se tiene hacia el trabajo de los creadores, que para ellos no tiene ningún valor. Y los políticos no se atreven a legislar, porque les resta votos.

Historietas

Cabecera del blog de Álvaro Pons Me llegó hace unos días a través de mi admirado Álvaro Pons, una nota sobre la desaparición de la beca AlhóndigaKomik, iniciativa pionera reconocida a nivel internacional, convocada por el centro cultural La Alhóndiga de Bilbao, y que en solo cinco años de existencia se ha convertido en un referente de la historieta. Publicamos la noticia en El Periódico, como han hecho también otros medios, desde RTVE hasta el blog Entrecomics, por ejemplo. Pero hasta ahora no parece haber más respuesta que el silencio. Pero venía esto a cuento también por el hecho de que la historieta sigue siendo el pariente pobre de la cultura. Cuando se habla de arte, poca gente piensa en el cómic como tal, y es una de las industrias editoriales más florecientes en otros países. Y hay dibujantes españoles que están trabajando actualmente para Estados Unidos, Inglaterra, Francia o Bélgica, por ejemplo. No sé qué nos pasa en este país, en el que la cultura es lo último que interesa a los políticos, sobre todo de derechas, como la enseñanza, no vaya a ser que el pueblo aprenda demasiado y decida prescindir de ellos. Ahí está el PP, en primera fila, subiendo los impuestos a los productos culturales (¡cómo están dejando el cine, madre mía!) y bajándoselos a los amigotes más ricos. Es en este contexto en el que siento aún más la desaparición, hace ya unos meses, del excelente blog La cárcel de papel, que Álvaro Pons decidió cerrar por falta de tiempo. Una lástima, la verdad, porque se necesitan divulgadores como él. El resto, hacemos lo que podemos.Cabecera del blog de Álvaro Pons Em va arribar fa uns dies a través del meu admirat Álvaro Pons, una nota sobre la desaparició de la beca AlhóndigaKomik, iniciativa pionera reconeguda a nivell internacional, convocada pel centre cultural La Alhóndiga de Bilbao, i que en només cinc anys d’existència s’ha convertit en un referent de la historieta. Publiquem la notícia a El Periódico, com han fet també altres mitjans, des de RTVE fins el bloc Entrecomics, per exemple. Però fins ara no sembla haver-hi més resposta que el silenci. Però venia això al cas també pel fet que la historieta segueix sent el parent pobre de la cultura. Quan es parla d’art, poca gent pensa en el còmic com a tal, i és una de les indústries editorials més florents en altres països. I hi ha dibuixants espanyols que estan treballant actualment per Estats Units, Anglaterra, França o Bèlgica, per exemple. No sé què ens passa en aquest país, on la cultura és l’últim que interessa als polítics, sobretot de dretes, com l’ensenyament, no fos cas que el poble aprengui massa i decideixi prescindir-ne. Hi ha el PP, a primera fila, pujant els impostos als productes culturals (com estan deixant el cinema, mare meva!) I bajándoselos als amigotes més rics. És en aquest context en el que sento encara més la desaparició, fa ja uns mesos, l’excel·lent bloc La cárcel de papel, que Álvaro Pons va decidir tancar per falta de temps. Una llàstima, la veritat, perquè es necessiten divulgadors com ell. La resta, fem el que podem.

Día de las librerías

Conozco a Ferran Velasco desde hace un montón de años. Es un amante de la historieta y dueño de Universal, una de las tiendas de cómics más antiguas de Barcelona.
Me ha enviado este cartel, que os anima a acudir a su librería mañana, viernes, donde habrá firmas de autores y otras sorpresas… pero cualquier motivo es bueno para ir a cualquier librería y comprar una novela, un tebeo, un ensayo… que también podéis encontrar en formato digital, si os da pereza el peso del ejemplar.
A mi me sigue gustando más el papel que la tinta electrónica, qué se le va a hacer.

Conec Ferran Velasco des de fa una pila d’anys. És un amant de la historieta i propietari d’Universal, una de les botigues de còmics més antigues de Barcelona.
M’ha enviat aquest cartell, que us anima a acudir a la seva llibreria demà, divendres, on hi haurà firmes d’autors i altres sorpreses… però qualsevol motiu és bo per anar a qualsevol llibreria i comprar una novel·la, un còmic, un assaig… que també podeu trobar en format digital, si us fa mandra el pes de l’exemplar.
A mi em segueix agradant més el paper que la tinta electrònica, què hi farem.

Dragon Ball

Me ha hecho gracia: los amigos del Salón del Manga preparan una superfiesta con uno de los personajes más entrañables del cómic japonés y de su extensión anime: la televisiva serie Dragon Ball, Bola de Dragón, en castellano, o Bola de Drac, en Catalunya, donde lo emitió durante años el canal autonómico TV-3.
Sin ánimo de atizar más Wertfuegos, y que me perdonen los maestros, quizá haya más niños que hablan catalán gracias a esta serie que a otras clases.
A lo que iba. Que la gente de Ficomic propone batir el récord de aficionados disfrazados de personajes del popular manga del dibujante japonés Akira Toriyama.

«La idea es batir el Récord Guinness del mayor número de personas disfrazadas de personajes de las diferentes series de Dragon Ball. La cita será el jueves 1 de noviembre, a las 13.00 horas en la zona escenario del Salón del Manga. Todos los que vengan disfrazados de un personaje de Dragon Ball (caracterización íntegra de pies a cabeza) el jueves 1 de noviembre entrarán gratis en el Salón del Manga entre las 10.00 y las 13.00 horas. Para contabilizar el récord, los participantes deberán permanecer durante el recuento para el Guinness en la zona del escenario del Salón del Manga.»

Y hay más:

«Habrá una exposición que repasará sus dos décadas de vida en nuestro país, comisariada por Antonio Martín, quien fuera director editorial de Planeta DeAgostini Cómics y responsable de la publicación de este manga entre nosotros. El visitante descubrirá las diferentes ediciones producidas a lo largo de estos años en España, así como productos de merchandising de la saga que harán las delicias de los seguidores de todas las edades. También habrá videoconsolas Xbox 360 con las que zambullirse en el universo Dragon Ball, además de una gran pantalla donde ver una selección de animes

M’ha fet gràcia: els amics del Saló del Manga preparen una superfesta amb un dels personatges més entranyables del còmic japonès i de la seva extensió animi: la televisiva sèrie Bola de Drac, que va emetre durant anys TV-3 i on encara hi és.
Sense ànim d’atiar més Wertfocs, i que em perdonin els mestres, potser hagi més nens que parlen català gràcies a aquesta sèrie que a altres classes.
Al que anava. Que la gent de Ficomic proposa batre el rècord d’aficionats disfressats proposa  de personatges del popular manga del dibuixant japonès Akira Toriyama.

«La idea és batre el Rècord Guinness del major nombre de persones disfressades de personatges de les diferents sèries de Bola de Drac. La cita serà el dijous 1 de novembre, a les 13.00 hores a la zona escenari del Saló del Manga. Tots els que vinguin disfressats d’un personatge de Bola de Drac (caracterització íntegra de cap a cap) el dijous 1 de novembre entraran gratis al Saló del Manga entre les 10.00 i les 13.00 hores. per comptabilitzar el rècord, els participants hauran de romandre durant el recompte per al Guinness a la zona de l’escenari del Saló del Manga.»

I n’hi ha més:

«Hi haurà una exposició que repassarà els seus dos dècades de vida al nostre país, comissariada per Antonio Martín, que va ser director editorial de Planeta DeAgostini Còmics i responsable de la publicació d’aquest manga entre nosaltres. El visitant descobrirà les diferents edicions produïdes al llarg de aquests anys a Espanya, així com productes de marxandatge de la saga que faran les delícies dels seguidors de totes les edats. També hi haurà videoconsoles Xbox 360 amb les que capbussar-se en l’univers Bola de Drac, a més d’una gran pantalla on veure una selecció d’animes».

Tanta Tinta

Si ayer hablaba de la microproducción y de las cooperativas, hoy aplico el cuento a un puñado de personas vinculadas al mundo de la historieta y que han creado una asociación a la que han llamado Tanta Tinta.
Detrás de este proyecto están algunos amigos, como el dibujante Alfons López y el periodista, historiador y guionista Antoni Guiral, y otros autores, como el humorista gráfico Jaume Capdevila Kap, el guionista Pepe Gálvez y el divulgador Norman Fernández, así como el especialista Juanjo Sarto, que falleció en enero. Todos ellos llevan años en las trincheras del cómic.
En este caso, la fórmula que han elegido para trabajar en su sector es la de asociación:

«La asociación dispone de la facultad de representar a una serie de exposiciones de varios autores y temáticas, así como la capacidad de crear exposiciones nuevas en función de los objetivos deseados y la demanda. Asimismo, puede ofrecer charlas, mesas redondas y talleres conducidos por especialistas que, al mismo tiempo,
pueden acompañarse de materiales didácticos. Con todos estos elementos, también se podrían diseñar acontecimientos de más largo alcance,
como ferias y jornadas temáticas.»

Y como muestra, un botón, aprovechando el momento político que vive Catalunya, organizan la exposición Escolta, Espanya!… Ep, que hi ha algú? (¡Escucha España!… Eh, ¿hay alguien ahí?), en Biblioteca Central Tecla Sala de L’Hospitalet de Llobregat.

«Se trata de una muestra que ya pasó por el Colegio de Periodistas de Catalunya en el 2011 y que recoge la mirada de los dibujantes satíricos contemporáneos sobre un tema que ha marcado la agenda informativa del país en los últimos cinco años: el Estatut. Aprovechando la celebración del Año Maragall, el pasado año los más destacados humoristas gráficos de hoy establecieron un diálogo con el poeta sobre el difícil encaje entre Cataluña y España.
Casi 50 dibujantes, entre prensa diaria, revistas, prensa digital, y medios de todo tipo, grandes y pequeños de todos los puntos de la geografía catalana, configuran con su mirada un mosaico diverso, siempre crítico y divertido, de los principales acontecimientos que han centrado el debate político de los últimos años. Entre ellos, destacan Ferreres (El Periódico), Manel Fontdevila (Público), Joma y Toni Batllori (La Vanguardia), Pepe Farruqo (Ara), Pallarés (El Mundo), Romeu (El País), Jordi Soler, Xavi Torrent i Fer (El Punt Avui), Azagra (El Jueves) y Ferran Martín (La Información).»

Bienvenido sea el humor a un tema tan serio como este.

Si ahir parlava de la microproducció i de les cooperatives, avui aplico el conte a un grapat de persones vinculades al món de la historieta i que han creat una associació a la qual han anomenat Tanta Tinta.
Darrere d’aquest projecte hi ha alguns amics, com el dibuixant Alfons López i el periodista, historiador i guionista Antoni Guiral, i altres autors, com l’humorista gràfic Jaume Capdevila, Kap, el guionista Pepe Gálvez i el divulgador Norman Fernández, així com l’especialista Juanjo Sarto, que va morir al gener. Tots ells porten anys a les trinxeres del còmic.
En aquest cas, la fórmula que han triat per treballar en el seu sector és la d’associació:

«L’associació disposa de la facultat de representar una sèrie d’exposicions de diversos autors i temàtiques, així com la capacitat de crear-ne de noves en funció dels objectius i de la demanda. Així mateix, pot oferir xerrades, taules rodones i tallers portats per especialistes que, al mateix temps, es poden acompanyar amb materials didàctics. Amb tots aquests elements, també es podrien dissenyar esdeveniments de més llarg abast, com ara fires i jornades temàtiques.»

I com a mostra, un botó, aprofitant el moment polític que viu Catalunya, organitzen l’exposició Escolta, Espanya! … Ep, que hi ha algú? a la Biblioteca Central Tecla Sala de L’Hospitalet de Llobregat.

«Es tracta d’una mostra que ja va passar pel Col·legi de Periodistes de Catalunya el 2011 i que recull la mirada dels dibuixants satírics contemporanis sobre un tema que ha marcat l’agenda informativa del país en els últims cinc anys: l’Estatut. Aprofitant la celebració de l’Any Maragall, l’any passat els més destacats humoristes gràfics d’avui establir un diàleg amb el poeta sobre el difícil encaix entre Catalunya i Espanya.
Gairebé 50 dibuixants, entre premsa diària, revistes, premsa digital, i mitjans de tot tipus, grans i petits de tots els punts de la geografia catalana, configuren amb la seva mirada un mosaic divers, sempre crític i divertit, dels principals esdeveniments que han centrat el debat polític dels últims anys. Entre ells, destaquen Ferreres (El Periódico), Manel Fontdevila (Público), Joma i Toni Batllori (La Vanguardia), Pepe Farruqo (Ara), Pallarés (El Mundo), Romeu (El País), Jordi Soler, Xavi Torrent i Fer (El Punt Avui), Azagra (El Jueves) i Ferran Martín (La Informació).»

Benvingut sigui l’humor a un tema tan seriós com aquest.

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