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A la izquierda, el gandul maleducado. A la derecha, el joven mago.

Estos días estoy yendo y viniendo en tren desde una población situada a unos 70 kilómetros de Barcelona. Me apetece hacerlo así, en lugar de ir en coche, por varias razones: es más barato, ecológico y casi igual de rápido, y encima puedo ir leyendo.
Hoy ha sido un viaje peculiar. De entrada, un gandul como un armario de grande, con camiseta y pantalones cortos, se ha situado una fila por delante y ha colocado sus enormes zapatillas deportivas en el asiento situado enfrente. Ahí tenéis la foto como prueba.
Una señora le ha afeado su conducta en voz alta, pero el elemento ha hecho caso omiso y, como quien oye llover, ha seguido jugueteando con su móvil, sin levantar la vista.
La mujer ha buscado comprensión en los viajeros cercanos, como yo mismo, que hemos atendido a sus palabras, pero sin ir más allá. El individuo me pasaba un par de cabezas, ya comprenderán. Sólo los ha bajado ocasionalmente cuando los agentes de seguridad de Renfe le han obligado. Pero en cuanto marchaban, volvía a las andadas.
Pero lo feo de los pies del tipo en el asiento (algo que parece ser habitual en Cercanías) se trocó en magia por obra y gracia de un ilusionista.
El joven se sentó con su chica en un asiento situado en la fila opuesta y por detrás del mío. Sacó una baraja inglesa y le hizo un juego de cartas a su pareja. Muy pronto, la baraja empezó a cobrar vida y a circular por la zona, asombrando a los espectadores accidentales que estábamos al lado.
Cuatro jóvenes situados a mi izquierda entraron también en el improvisado show. Y una de las chicas (eran tres y un joven) comentó que era actriz y resultó que la pareja del mago y este mismo también lo eran y habían estudiado en la misma escuela de interpretación. Casualidades mágicas.
Yo, que soy curioso por naturaleza, pregunté: «¿Te quieres dedicar a la magia?«. Y el joven: «Ya me dedico. Actúo estos días en el Teatreneu de Gràcia«. «¿Y cómo te llamas?«, inquirí. «Sergi Armentano«, dijo. «Es un apellido de origen italiano», aclaró.
Os aseguro que, por lo que vi en el tren, por su amabilidad y desparpajo, merece la pena ir a verle (aquí, su videobook). Estará en esa sala de Gràcia los domingos del mes de junio.