El blog del periodista Txerra Cirbian

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Enid Blyton, en HBO

Acaban de estrenar en la plataforma HBO+ la serie ‘Torres de Malory‘, basada en las novelas juveniles homónimas, escritas por Enid Blyton entre los años 1946 y 1951. La saga consta de seis libros, que fueron publicados al ritmo de uno por año, también en paralelo a los cursos que viven sus protagonistas, las alumnas de un internado femenino, llamado precisamente Malory Towers.

Antes de hablaros de la serie, que pretendo ver durante estos días, quiero enseñaros un artículo que escribí en 1988, en el vigésimo aniversario de la muerte de la escritora. Este año, además, será el 125 aniversario de su nacimiento, en 1897. Creo que os gustará conocer un poco más a la autora de sagas literarias tan populares como Aventura, Misterio, Los Siete Secretos y Los Cinco, cuya primera entrega, ‘Los Cinco y el tesoro de la isla’, se editó en 1942, hace ya ¡80 años!

Las mejores series de 2021

Esto de elegir las series preferidas del año no me gusta mucho, porque ya se sabe que esa es una tarea que comienza a ser imposible. Hay tanta producción, que seguramente me dejo cosas en el tintero. Trabajos que a cualquier lector le podría parecer absurdo no haberlo nombrado.

Pero, como mi incansable amigo José López Pérez me ha pedido que me moje en Nosolocine.net, pues vamos allá, con un top ten aproximativo. Quizá alguna serie esté en la frontera del 2020, pero son las que yo he visto y disfrutado durante este 2021.

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Yo ya no voy al cine

Querían ustedes un titular llamativo. Pues ahí lo tienen: yo, un veterano periodista cultural, antiguo crítico de cine y hasta director de un cortometraje (pecados de juventud), ya no voy (casi) a las salas. Venga, admito ese ‘casi’ delante de la ‘boutade’. Y supongo que esta provocación será ‘castigada’ por buena parte de mis amigos y colegas, que empezarán a tirarme de todo (de forma figurada, espero). Y para añadir más leña al fuego les confesaré que lo mío, ahora, ya no es ‘Cinema Paradiso’, sino el ‘streaming’: ver películas y series a través de una pantalla conectada a internet.

Permítame el lector recordar unas palabras de Álex de la Iglesia cuando era presidente de la Academia del Cine, en la gala de los Premios Goya de 2011: “Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado internet revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas. Internet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente”.

Y seguía así: “Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo… (Los usuarios de Internet) son nuestro público. Ese público que hemos perdido y que no va al cine, porque está delante de una pantalla de ordenador. (…) No tenemos miedo a internet, porque internet es, precisamente, la salvación de nuestro cine”.

El director vasco, que acaba de estrenar su primera serie para una gran plataforma, ’30 monedas’, en HBO, fue clarividente. Hace casi 10 años de esas palabras y lo que dijo ya es una realidad. Recordemos que el vídeo bajo demanda (VOD) de Netflix para ordenadores empezó en el año 2007 y que el servicio de ‘streaming’ de HBO data de 2010 (como cadena de cable nació en 1966). Y ese mismo 2010 resurgió la catalana Filmin en la forma que ahora la conocemos, con una tarifa plana, aplicaciones para tabletas y la difusión en ‘streaming’ en alta definición.

Vuelvo al titular inicial. Siento confesar que ahora apenas voy a una sala de cine, y no es por ganas, porque siguen siendo el mejor lugar para ver una película, sin ninguna duda. Y no sólo superproducciones de estreno, sino los clásicos en blanco y negro que exhibe la Filmoteca.

Una sala de cine sigue teniendo algo de comunitario y misterioso, y más cuando la gran pantalla blanca, antes, se descubría detrás de unas cortinas gigantescas, generalmente rojas, como solían serlo también las butacas y las alfombras rojas que poblaban pasillos y vestíbulos.

Hubo una época en que conocía y saludaba a casi todos los porteros de cine de Barcelona. Y ellos a todos los periodistas culturales que acudíamos a los pases de prensa matinales y, luego, a las proyecciones de tarde y noche. Eran otros tiempos.

En parte estoy de acuerdo con lo que decía el colega Toni Vall, hace unos días, con respecto a la iniciativa de algunas de las grandes ‘majors’ de estrenar sus películas en sus plataformas digitales: «No tengo ningún interés en ver películas sólo en mi casa, aunque la dinámica de las distribuidoras y las productoras va hacia aquí. Contenidos ‘on line’ para ser vistos en casa, inexorablemente (…) Me estoy sintiendo expulsado del cine. Y es una sensación terrible, muy dolorosa».

Yo tengo otras razones para quedarme en casa. Os las explico.

La primera, evidentemente, la pandemia. Los cines y teatros han hecho un gran esfuerzo para adecuarse a la situación sanitaria pero toda precaución es poca y, si uno es población de riesgo, prefiere abstenerse. Tengo muchos amigos que acuden cada día a las salas y ninguno de ellos ha pillado la enfermedad. Cuando he ido a ver una película me siento en silencio más seguro en una de sus butacas que en el súper de la esquina o el centro comercial más cercano.

Otra razón: me he vuelto comodón. Siempre había soñado con tener una pequeña sala de cine, como hacían los directores y actores de Hollywood en las películas. Algo sólo posible para ricachones con mucha pasta hasta hace poco. Eso ha cambiado con las nuevas y enormes pantallas de los televisores inteligentes, que convierten cada salón en una soñada sala de cine.

Unos meses antes de la pandemia decidí aprovechar una oferta y compré una tele de 55 pulgadas, que mi esposa vio muy por encima de las posibilidades del tamaño de mi sala de estar. Pero ahí está y ya no parece tan grande. Con mi colección de películas en DVD y Blu-ray, y con un trío de plataformas cuyo contenido no me lo acabaré nunca soy un poco más feliz.


Y una tercera razón: la económica. Una entrada de cine de estreno cuesta entre 4,9€ del día del espectador y los 9€ de un festivo, 6€ una matinal y 8€ un día laborable. Multipliquen ustedes por dos, si son una pareja, y añadan si van con niños. También hay un estupendo abono anual de la Filmoteca de Catalunya por 90€ (un talonario de 10 entradas sale por 20€).

Cualquier familia con niños que se apunte al Disney+ pagará 6,99€ al mes o 69,99€ al año. Yo mismo estoy suscrito a varias plataformas y comparto otras con familiares. La suscripción anual a Filmin, la única íntegramente española, es de 84€ al año (la mensual básica cuesta 7,99€), y luego se pueden ‘comprar’ estrenos por unos 4€, como hacen el resto de empresas de ‘streaming’ salvo Netflix, que lo hace sin coste adicional (su plan básico cuesta 7,99€). Evidentemente, con esta competencia, no hay color. La balanza familiar se decantará siempre hacia este lado.

¿Significa esto que nos encaminamos inexorablemente hacia la desaparición de las salas de cine? Espero que no. Hace unos años, cuando el mundo de la prensa escrita empezó a decaer frente a la naciente digital, muchos periodistas no queríamos creer que el papel pudiera desaparecer. Y vamos camino de ello, con algunas salvedades (diarios de fin de semana con sus suplementos; algunas revistas especializadas) por las que el lector aún está dispuesto a pagar un poco más.

Una cosa similar puede pasar con los cines, convertidos en refugio de cinéfilos militantes. Sobrevivirán un puñado de grandes salas para exhibir espectaculares ‘blockbusters’ y, también, si saben jugar sus cartas, pequeños locales donde se exhibirán producciones independientes (¿quizá bajando los precios de las entradas?). Un tipo de cine que está encontrando su refugio y mayor visibilidad en las plataformas digitales.

Quiero citar precisamente a Filmin, que no solo apoya y potencia nuestro cine, sino que ofrece películas y series europeas independientes de gran calidad, ha rescatado una maravillosa biblioteca de clásicos y, en estos tiempos difíciles de pandemia, ha exhibido ‘on-line’ los contenidos de numerosos festivales cuya programación presencial era imposible desarrollar. Esta solución provisional no significa que los muchos certámenes que existen vayan a desaparecer, pero son fórmulas que en un futuro quizá deberán coexistir.

Nota: originalmente, publiqué este artículo en la web de Nosolocine. También hablamos del tema con Jose López en su programa de radio Nosolocine en las ondas (hacia el minuto 15).

‘Antidisturbios’ y ‘Gambito de dama’, las mejores series de 2020

Intente el lector el ejercicio de elaborar una lista de las series que más le han gustado este año y verá lo difícil que resulta ser ecuánime. Cada vez más resulta prácticamente inabarcable poder seguir la pista de lo que se produce anualmente en las televisiones tradicionales y, aún más, en las plataformas digitales de pago, donde la abundancia es tal que necesitas una buena brújula para orientar el rumbo y dar con la ficción adecuada a tus gustos.

Como siempre, elegir es optar por filias y fobias personales e intransferibles, aunque las del lector puedan coincidir con las propias. El cronista o el crítico, aporta además elementos de información que decantan esas preferencias hacia un lado u otro.

Para empezar, he hecho una división entre series españolas y extranjeras. Aunque las primeras son muchas menos que las segundas, también he querido incluir mi propio ‘top ten’. Quizá debería haber incluido algunas de las últimas producciones nacionales, como las ’30 monedas’ (HBO), de Álex de la Iglesia, o ‘Dime quién soy’ (Movistar+), con Irene Escolar, pero aún no he podido verlas. Originalmente, este texto lo publiqué en la web amiga de No solo cine.

Producciones españolas

  1. Antidisturbios‘ (Movistar+). Poco más se puede decir de esta magnífica serie policiaca con mucho de denuncia social por parte de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, su coguionista habitual. El primer episodio es una maravilla y el reparto al completo, con Vicky Luengo a la cabeza, está sensacional.
  2. HIT‘ (RTVE). El bombazo juvenil de este otoño. Las peripecias de un profesor atípico en un instituto con un grupo de alumnos de armas tomar. Los protagonistas son Daniel Grao, excelente, y unos jóvenes actores que darán mucho que hablar.
  3. Patria‘ (HBO). Sensible adaptación de la novela de Fernando Aramburu, con Elena Irureta y Loreto Mauleón encarnando a Bittori y Arantxa, las dos amigas enfrentadas por la muerte del marido de una de ellas a manos de ETA.
  4. El Ministerio del Tiempo‘ (RTVE). Sigue siendo la ficción más original del panorama audiovisual español, con sus vueltas de tuerca a la Historia. La esperada cuarta temporada no defraudó en su regreso a TVE en mayo, tras dos años y medio de ausencia, con todos sus principales intérpretes.
  5. Inés del alma mía‘ (RTVE y Amazon Prime Video). Apasionante adaptación de la novela de Isabel Allende. Ambientada en la conquista de Chile, recrea la vida de Inés Suárez de Plasencia, con una estupenda y apasionada Elena Rivera.
  6. La Unidad‘ (Movistar+). Más que interesante muestra del trabajo de la Policía Nacional contra el islamismo radical, de la mano de Dani de la Torre y con Nathalie Poza como la comisaria Carla Torres.
  7. Mira lo que has hecho‘ (Movistar+). La última entrega de la serie creada e interpretada por Berto Romero es la mejor de las tres que integran esta comedia en clave de autoficción, dirigida con habilidad (como la segunda temporada), por Javi Ruiz Caldera.
  8. La línea invisible‘ (Movistar+). Interesante retrato del nacimiento de ETA, de la mano de Mariano Barroso (excelente tambien su previa ‘El día de mañana’), y con Àlex Monner como el primer asesino y luego ‘mártir’ etarra Txabi Etxebarrieta.
  9. Caronte‘ (Telecinco y Amazon Prime Video). Las peripecias de un expolicía que pasó por prisión, reconvertido además en abogado penalista, merece la pena sólo por ver de nuevo en acción a Roberto Álamo (también, estupendo, en ‘Antidisturbios’).
  10. La casa de papel‘ (Netflix). La penúltima temporada de la serie de los atracadores de bancos vestidos de rojo y con careta de Dalí fue tan entretenida como frustrante: han alargado el chicle hasta la próxima y última entrega, según aseguran. Pero no la podíamos dejar fuera de este listado.

Producciones internacionales

https://youtu.be/w-fJaQitvS8
  1. Gambito de dama‘ (Netflix). Es la sorpresa de la temporada, creada por Scott Frank y Allan Scott y protagonizada por la fascinante Anya Taylor-Joy, todo un descubrimiento… y el deseo irrefrenable de volver a jugar al ajedrez.
  2. El colapso‘ (Filmin). Dura e impresionante miniserie francesa, creada por el colectivo Les Parasites (Jérémy Bernard y Guillaume Desjardins), que plantea un futuro distópico tan factible como próximo. Los ocho episodios, con historias independientes entre sí, aunque emperentadas, fueron rodadas en planos secuencia.
  3. Unorthodox‘ (Netflix). Otra miniserie imprescindible, como la anterior, basada en las memorias de Deborah Feldman, que narra la huida de una chica judía del interior de una asfixiante una comunidad jasídica de Brooklyn. El trabajo de la bajita protagonista, Shira Haas, es gigantesco.
  4. The Mandalorian‘ (Disney+). Las peripecias del guerrero de la máscara y un pequeño Yoda son el mejor regreso que se podía pedir al explotado universo de ‘Star Wars’ de la mano de Jon Favreau. Hasta el penúltimo episodio no hemos podido ver (por fin) la cara de Pedro Pascal.
  5. The Crown‘ (Netflix). La cuarta temporada de la vida de los Windsor ha supuesto la irrupción del personaje de Diana de Gales (estupenda Emma Corrin) a la familia real británica y de Margaret Thatcher (una Gillian Anderson un poco pasada de vueltas) como primera ministra.
  6. Todas las criaturas grandes y pequeñas‘ (Filmin). Una miniserie británica de la de buen rollo, con las historias de un trío de veterinarios de un bonito pueblo de la campiña inglesa. Basada en unos populares libros de James Herriot, la protagonizan Nicholas Ralph y Samuel West.
  7. Halt and catch fire‘ (Filmin). La apasionante historia de un grupo de informáticos que, a inicios de los años 80 del siglo pasado, transformó los pesados computadores empresariales en los ordenadores personales actuales.
  8. Little Fires Everywhere‘ (Amazon). De nuevo Reese Witherspoon, en su doble papel de productora e intérprete, sirve un potente drama familiar, con duelo actoral con Kerry Washington, una fotógrafa afroamericana que recorre EEUU con su hija adolescente y un misterio a sus espaldas.
  9. Adult Material‘ (Filmin). Una dramedia sobre el mundo del cine porno, centrado en la vida cotidiana de una ya veterana (¡treintañera!) estrella del cine X que ha de reconvertirse. Hayley Squires, a quien vimos en ‘Yo, Daniel Blake’ es la curiosa protagonista.
  10. La ruta del dinero‘ (Filmin). Estupendo ‘thriller’ financiero escandinavo, que cuenta con Jeppe Gjervig Gram, uno de los responsables de la prestigiosa ‘Borgen’, como cocreador de esta serie sobre los trapos sucios de los directivos de una empresa de energías renovables.

Malta: cine y televisión

Anoche, mientras veía el primer capítulo de la serie Juego de Tronos, en Antena 3 (ya, ya sé que se había emitido antes en canales de pago, pero yo no tengo) y me escandalizaba (sólo un poco, no hay que exagerar) con los niveles de violencia y sexo de esta producción de la cadena estadounidense HBO, de repente surgió un arco de piedra en la pantalla.
Era el momento de la boda de uno de los personajes principales, y el escenario me resultó tan conocido que pegué un salto en el sofá mientras le decía a mi mujer: «Eh, eso es la Azure Window de Gozo!».
En efecto, era el precioso arco natural de la isla maltesa, uno de los lugares más visitados por los turistas, situado en el término de Dwejra, y complementado por el llamado Mar Interior y la Roca Fungus. Y justo al lado y bajo ese arco están el Agujero Azul y la Chimenea, cita obligada para los amantes del buceo.
Digo todo esto, porque Malta es y ha sido plató natural de unos cuantos rodajes, y un motivo o excusa para que los aficionados al cine viajen unos días a este archipiélago.
Recuerdo que en mi primer viaje a la isla, hace ya más de 20 años, visité el semiabandonado plató de Popeye, la película de Robert Altman de 1980, con Robin Williams de protagonista. En el recorte de aquí abajo está la foto que hice del mismo. Actualmente es una especie de parque temático de pago.

A lo que iba: que si echáis un a ojeada a la página que la Wikipedia dedica a la Azure Window, se citan las películas Furia de Titanes (1981) y La venganza del conde de Monte Cristo (2002), así como la miniserie La Odisea, en la versión que Andrei Konchalovsky rodó en 1997.
Con respecto a Juego de Tronos, en esa misma página web se citan algunos daños en el ecosistema causados durante el rodaje. Nosotros no supimos verlo durante nuestra visita, hace sólo un mes, pero en efecto, todo parecía más limpito y aplanado, para facilitar el acceso a los turistas.

Ahir a la nit, mentre veia el primer capítol de la sèrie Juego de Tronos, a Antena 3 (ja, ja sé que s’havia emès abans a canals de pagament, però jo no en tinc) i em escandalitzava (només una mica, no cal exagerar) amb els nivells de violència i sexe d’aquesta producció de la  cadena nord-americana HBO, de sobte hi va aparèixer un arc de pedra a la pantalla.
Era el moment del casament d’un dels personatges principals, i l’escenari em va resultar tan conegut Vaig pegar un bot al sofà mentre li deia a la meva dona: «Ei, això és la Azure Window de Gozo!».
En efecte, era el preciós arc natural de l’illa maltesa, un dels llocs més visitats pels turistes, situat al terme de Dwejra, i complementat per l’anomenat Mar Interior i la Roca Fungus. I just al costat i sota aquest arc hi ha el Forat Blau i la Llar de Foc, cita obligada per als amants del busseig.
Dic tot això, perquè Malta és i ha estat plató natural d’uns quants rodatges, i un motiu o excusa perquè els aficionats al cinema viatgin uns dies a aquest arxipèlag.
Recordo que en el meu primer viatge a l’illa, fa ja més de 20 anys, vaig visitar el semiabandonat plató de Popeye, la pel·lícula de Robert Altman de 1980, amb Robin Williams de protagonista. En la retallada d’aquí baix hi ha la foto que vaig fer d’aquest. Actualment és una espècie de parc temàtic de pagament.

El que us deia abans: que si feu un cop d’ull a la pàgina que la Wikipedia dedica a la Azure Window, hi citen les pel·lícules Fúria de Titanes (1981) i La venjança del comte de Monte Cristo (2002), així com la minisèrie La odissea, en la versió que l’Andrei Konchalovsky va rodar el 1997.
Pel que fa a Joc de Trons, en aquesta mateixa pàgina web es citen alguns danys en l’ecosistema causats durant el rodatge. Nosaltres no vam saber veure-ho durant la nostra visita, fa només un mes, però en efecte, tot semblava més netet i aplanat, per facilitar l’accés als turistes.

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