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Ya sé que hoy es el día después, el de la realidad, el de los EREs regalados por las empresas, pero quiero volver la vista atrás por unas horas y mirer con nostalgia los obsequios dejados en las casas por los Reyes Magos que, como todo el mundo sabe, son republicanos.
En general, es en la mañana del día 6 cuando los niños (y muchísimos adultos) descubren maravillados las cosas que durante la madrugada les han dejado Melchor, Gaspar y Baltasar.
En la casa de unos amigos la magia se avanza a la noche del día 5.
Parece hasta más lógico. Si los Magos han desfilado ya por pueblos y ciudades y han empezado a descargar ya sus regalos, quizá es mejor esperarles despiertos, tras la cena, y así evitamos el estrés de la mañana. Los pequeños no necesitan levantarse a todo correr y los papas, tampoco. 
La emoción es la misma, o mayor, si cabe, y los niños (y adultos) son felices un día más, unas horas más…