El blog del periodista Txerra Cirbián, desde 2005

Mes: septiembre 2020

Marianne Sägebrecht, Percy Adlon y los 35 años de ‘Sugarbaby’

El otro día, revolviendo y tirando buena parte de antiguo material de prensa que tenía arrinconado en la casa del pueblo descubrí el referido a ‘Sugarbaby’ (1985), la película que reunió por primera vez al director alemán Percy Adlon y a la simpática y rellenita actriz Marianne Sägebrecht, que cumplió 75 años en agosto. La película, un curioso cuento de hadas romántico moderno, se estrenó en nuestro país hace ahora 35 años.

Nacida en Starnberg (Alemania), ella provenía del mundo del cabaret y del café-teatro, mientras que Adlon (Múnich, 85 años) era coetáneo de directores alemanes tan famosos como Herzog, Fassbinder y Wenders, pero nunca se alineó con ninguno de ellos. Procedente de una familia de hoteleros, no había asistido a ninguna escuela de cine, sino que empezó como actor y luego fue realizador de numerosos documentales para la tele.

En los años 70 conoció a una joven productora que sería su esposa, Eleonore (79 años) y con la que fundó en 1978 una compañía con la que realizaría varios telefilmes y su primer largo de ficción, Céleste (1981), sobre una sirvienta de Marcel Proust que se vería en el Festival de Cannes.

Pero, de hecho, fue la feliz confluencia de Adlon y Sägebrecht la que daría lugar a una exitosa y fugaz trilogía que lanzó a la escena internacional a ambos. El director explicó en su día que ‘Sugarbaby’ nació de dos imágenes relacionadas con su actriz: un día la vio flotando en una piscina con su enorme humanidad, y decidió que sería la apertura del filme; y una noche la vio bailando animadamente un rock en una discoteca, y convirtió la escena en el colofón de la historia.

Entre medio, una simpática trama: la oronda empleada de una funeraria se enamora de un guapo maquinista del metro, interpretado por Eisi Gulp (Múnich, 64 años), un actor callejero, bailarín y artista de circo. Ambos eran debutantes en el mundo del cine. Aprovechándose de que la rubia, elegante y flaca esposa del hombre se ha de ausentar unos días, la sensual y sexi Marianne planea una seducción en toda regla y logra llevarse al chico a la cama.

La comedia se llevó la Espiga de Plata del Festival de Valladolid de 1985 y se estrenó en el Cine Casablanca de Barcelona de la mano del Círculo A, empresa especializada exhibir películas en versión original, subtituladas, y que tenía como programadores a Jaume Figueras y Àlex Gorina, dos grandes de la crónica y la crítica cinematográfica.

Desconozco si se puede ver en alguna plataforma de pago, actualmente. Existe una versión subida a Youtube con subtítulos en portugués y un par de tráilers en alemán.

Pero lo bueno de ‘Sugarbaby’ fue que propició la siguiente película del tándem Adlon-Sägebrecht, un par de años más tarde: ‘Out of Rosenheim’ (1987) que fue afortunadamente rebautizada como ‘Bagdad Café‘, que sería todo un éxito internacional, en parte gracias a la pegadiza canción ‘Calling You‘, interpretada por Jevetta Steele. Los lectores pueden ver la película en Filmin.

La historia, coescrita por Adlon y su esposa Eleonore, narra la odisea de Jasmin (Sägebrecht), una infeliz y gruesa señora alemana, cuyo indeseable marido deja tirada junto a un motel y gasolinera situados en un paraje desértico del medio oeste de EEUU. Para poder pagarse la estancia, Jasmin se ofrece a trabajar para Brenda (CCH Pounder), la malhumorada dueña del lugar, a la que poco a poco se irá ganando con su afabilidad. Al mismo tiempo, descubre el amor en Rudi, un maduro artista alojado en el motel, interpretado genialmente por el gran Jack Palance, en un papel romántico nada habitual en este actor.

El Círculo A de Figueras y Gorina logró que la película se estrenara en el Cine Casablanca, de nuevo en VOSE, con presencia de la actriz protagonista. El éxito fue tal, que la comedia se mantuvo en cartel año y medio. De rebote, el corto que se exhibía antes, ‘Quizá no sea demasiado tarde’, dirigido por quien firma estas líneas, logró la lotería de mantenerse ese mismo periodo de tiempo, siendo el cortometraje más visto en la historia de las salas de cine catalanas.

Posteriormente, ‘Bagdad Café’ se convirtió en 1990 en una serie de televisión interpretada por Whoopi Goldberg y Jean Stapleton, y dirigida inicialmente por el efectivo Paul Bogart. Pero no tuvo tanta suerte, pese a sus estrellas. Les falló el guión y la gracia del filme original.

Pero como no hay dos sin tres, Adlon volvió a contar con Sägebrecht para ‘Rosalie va de compras’ (1988), una crítica a la fiebre del consumo desaforado en forma de sátira, que resultó fallida. Ambientada en un pueblecito de Arkansas, la actriz interpreta a una alemana casada con un americano (Brad Davis), madre de familia numerosa y empeñada en vivir un tren de vida y de compras que durarán hasta que su tarjeta de crédito tenga fondos.

Fue la última vez que colaboraron actriz y director, que luego se distanciaron. Ella empezó a aparecer como secundaria en algunas películas de Hollywood, como ‘Presidente por accidente’ (1988), de Paul Mazursky, y ‘La guerra de los Rose’ (1989), de Danny DeVito, pero no quiso quedarse en EEUU. Prefirió volver a Europa para rodar ‘Marta y yo’ (1991), de Jirí Weiss, e incluso la patata frita de ‘La vida láctea’ (1992), a las órdenes de Juan Estelrich Jr., un horror pese a contar con intérpretes como Mickey Rooney, Emma Suárez, Jack Taylor y Feodor Atkine.

Desde entonces, Marianne ya no abandonaría el continente europeo e intervendría en filmes tan dispares como ‘El ogro’ (1996), de Volker Schlöndorff; ‘Corazones enfrentados’ (1998), de Jeroen Krabbé; ‘Astérix y Obélix contra César (1999), de Claude Zidi, seguida de varias series, miniseries y filmes para televisión como ‘Lilalu im Schepperland’ y las películas infantiles ‘Pettersson y Findus’, donde es la vecina del primer protagonista. También ha sido la decidida cocinera de la saga ‘Marga Engel’ y una secundaria habitual de la policiaca ‘SOKO München’. La actriz no ha parado de trabajar, ha recibido diversos premios en su país natal, pero no ha vuelto a tener el protagonismo ni el éxito de ‘Bagdad Café’.

A su director le pasó tres cuartos de lo mismo. Percy Adlon optó por la senda del cine independiente y los documentales. Tras el relativo fracaso de ‘Rosalie va de compras’ filmó ‘Salmonberries’ (1991), una curiosa historia de amor protagonizda por K.D. Lang. La trama, centrada en la peripecia de una joven esquimal, huérfana y andrógina que trabaja como minero en Alaska, fue coescrita por Adlon y su hijo Felix. La cantante canadiense le pidió a Adlon que le escribiera un guión a su medida, después de que el realizador la dirigiera en el videoclip de ‘So in love’.

Posteriormente, ‘Younger and Younger’ (1993), ‘Hawaiian Gardens’ (2001) y ‘Mahler auf der Couch’ (2010), han sido sus posteriores filmes de ficción más notables. La tercera, codirigida con su hijo Felix, ha sido su último trabajo. Desde hace años vive retirado con su esposa en California.

En cuanto a Felix Adlon, este es más conocido por ser el exmarido de Pamela Adlon, la cómica que ha escrito e interpreta la serie ‘Better Things’, donde encarna a una mujer madura y divorciada que vive entregada a la educación de sus tres hijas mientras intenta seguir adelante con su carrera de actriz. Vamos, como la vida misma.

Retrato de tres amigas ‘millennials’

Ya están en Amazon Prime Video tres de las cuatro temporadas de ‘The Bold Type‘, una de las series que fue toda una sorpresa hace tres años, bien calificada por la crítica y situada entre las mejores del 2017, pero de la que yo no había oído hablar hasta que… Bueno, mejor os lo cuento desde el principio, porque esta producción del canal Freeform no parece la más idónea para mi ‘target’, pero la estoy disfrutando en familia.

La cosa empezó con una charla entre amigos sobre la lista de series que le han gustado más a José López estos últimos meses y siguió con el comentario de la hija treintañera de uno de nosotros, que estaba enganchada a ‘The Bold Type’.

Lo primero que se me vino a la mente fue la palabra ‘bold’ usada en tipografía, que no es sino la ‘negrita’ de toda la vida, con la que se resaltan términos y se destacan frases y párrafos.

La chica nos explicó de qué iba la trama: la vida personal y laboral y las relaciones de tres amigas veinteañeras (‘millennials’) que viven en Nueva York y trabajan para una revista femenina ficticia de tirada mundial, llamada ‘Scarlet’.

Con cierta desconfianza no exenta de curiosidad, pensando que me iba a enfrentar a una versión renovada de ‘Sexo en Nueva York’, empecé a ver el capítulo piloto junto a la parte femenina de la familia que, reconozco, se enganchó a la serie a los pocos minutos.

La trama sigue los pasos de Jane Sloan (Katie Stevens), Kat Edison (Aisha Dee) y Sutton Brady (Meghann Fahy), aunque también se incide en la vida de la directora de la revista, Jacqueline Carlyle (Melora Hardin), una presencia notable a lo largo de la ficción.

Tiene su razón de ser: esta ‘dramedia’ (comedia dramática) está creada por Sarah Watson, la guionista de ‘Parenthood’, inspirada en la vida y carrera de la premiada periodista Joanna Coles, que fue responsable de la revista Cosmopolitan (2012-2016) y directora de contenidos de la compañía Hearts. Como curiosidad, el marido de Melora Hardin en la realidad, Gildart Jackson, encarna esporádicamente al esposo de ficción de Jacqueline.

Filmada en Toronto, Montreal y en Nueva York, la historia se inicia con las tres amigas vestidas de fiesta y a punto de gritar como locas al paso de un metro para desahogarse. Un ‘flashback’ explica que Jane acaba de pasar de ayudante de redacción a redactora de la revista; que Sutton es la secretaria de una ejecutiva que aspira a trabajar en el departamento de moda; y que Kat es la responsable de redes sociales de la publicación.

Las tres actrices principales, que también son estupendas cantantes según sus currículos, tienen 27, 26 y 30 años respectivamente. Stevens tan solo había rodado una serie previa, ‘Faking It’, mientras que la australiana Dee protagonizado algunas más, destacando en ‘Chasing Life’. Fahy, la mayor, ha pasado por Broadway y ha intervenido en papeles episódicos de diferentes series y telefilmes, con ‘One Life to Live’ como la más larga, hasta llegar a ‘The Bold Type’, donde su personaje es quizá el más complejo.

Producción de buen rollo, de esas que no dejan mal sabor de boca, en la que las tres amigas se ayudan sin competir, puede engañar de entrada: sus protagonistas son guapas y viven bien gracias a su trabajo en un entorno laboral sofisticado, pero toca todo tipo de temas, desde los problemas laborales y de desigualdad salarial, hasta las reivindicaciones feministas sin complejos (el tema del cáncer de mama está muy bien tratado) y el acoso sexual, que se desarrolla en el sensible décimo y último episodio de la primera temporada.

La sexualidad está tocada desde el punto de vista de las chicas: ellas son las que aman, mandan, dudan, toman y dejan a sus parejas. Mientras una inicialmente apocada Jane empieza una apasionada relación con un colega, Sutton mantiene un idilio en secreto con Richard Hunter (Sam Page), un abogado de la revista. A su vez, Kat conoce a Adena El-Amin (Nikohl Boosheri), una fotógrafa árabe que le plantea dudas sobre su propia identidad sexual. Que la primera sea mulata y la segunda sea musulmana y lesbiana al mismo tiempo (no recuerdo un personaje así en una serie americana) facilita (ligeras) referencias la racismo en EEUU y los problemas de los inmigrantes.

Estamos pues ante una entretenida serie que agradará a la parte femenina y más joven de las familias, y que puede hacer pensar y reflexionar a la parte masculina. Es muy entretenida, algo a tener en cuenta, pero menos superficial de lo que podría parecer… Y al estar ambientada en el mundo de la prensa (la de papel y la digital) supone un ‘bonus track’ para quienes profesamos el oficio del periodismo.

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