El blog del periodista Txerra Cirbián, desde 2005

Mes: febrero 2015

Carlos Benpar

Me envía Carlos Benpar el anuncio de la octava proyección de Al final de la vida, una película documental en homenaje a su madre, Victorina Para, fallecida en 1993. Solo lo hace los días 26 de febrero.

A su nota, Benpar adjunta un texto de Àngels Piñol, publicado en el diario El País, en el 2006, que explica esa proyección insólita que realiza cada año.

«La fecha no es casual. Ese mismo día de 1964 Victorina y su hijo Carlos vieron juntos El proceso, de Orson Wells. El entonces adolescente no entendió nada pero le gustó tanto -Kafka no se prodigaba en las librerías y le enviaron un ejemplar desde Argentina- que por esa película decidió dedicarse al cine (…) Desde entonces, todos los 26 de febrero, madre e hijo tenían una cita fija con la pesadilla rodada por Wells hasta que ella murió en 1993.»

En el 2006, Benpar, «con un nudo en la garganta, se atrevió a mirar otra vez la cinta rodada con Victorina cuando él sabía que le quedaban meses de vida y montó Al final de la vida. La película es un emotivo homenaje a esa modista que enviudó muy pronto, y que, sin ser cinéfila ni futbolera, acompañó a su hijo en sus dos pasiones: el Barça y el cine. «Quiero que la película se vea una vez al año en una ciudad española, aunque sea en un centro cívico», decía Benpar a Piñol.

Este jueves, 26 de febrero, lo hace en Murcia, en la Filmoteca Regional Francisco Rabal.

Son baratos

Hace unos días, escribí en el diario lo que ahora os dejo aquí debajo.

«La estrategia de Tele 5, consensuada con la productora Zeppelin, que elabora el concurso de telerrealidad, ha vuelto a dar sus frutos: ‘Gran hermano VIP’ se colocó como líder de los espacios más vistos en la noche del jueves, con 4.343.000 espectadores de media a lo largo de tres horas y pico de programa, sin contar el resumen previo ‘GH vip express’, de algo menos de una hora, que también fue lo segundo más visto.

Y de pura estrategia se puede hablar cuando se monta un escándalo sobre el tono racista, homófobo y machista de dos concursantes, los hermanos Juan y José Salazar, más conocidos como Los Chunguitos, se proclama a los cuatro vientos su expulsión y en un plisplás, tras pedir perdón (lógico) fueron inmediatamente invitados por Jordi González, presentador del ‘reality’, a incorporarse a las tareas de comentaristas de las correrías de sus compañeros, aún en la casa.

Es evidente que Los Chunguitos querían salir de la jaula de Guadalix de la Sierra y lo han logrado. Pero sea por tesón propio o por la labor de los guionistas, sus expulsión hizo aumentar la expectación (a la que no fueron ajenos, de manera involuntaria, los medios que se hicieron eco de las quejas de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales y las Juventudes Socialistas) y la audiencia del concurso.

Naturalmente, la entrada de Paquirrín, la fiesta sorpresa a Víctor Sandoval, las peloteras entre Belén Esteban y Olvido Hormigos y el cambio de señores por criados, entre otras cosas, animaron un poco más el cotarro, pero no se puede hablar más que de estrategia de un espacio que había perdido fuelle frente a otras opciones.

Fue un nuevo triunfo para Mediaset».

Y sigue siendo una fórmula que le sale bien a Telecinco. Y barata: paga una pasta gansa a estos señores que le llenan horas y horas de televisión que mucha gente ve. Ahora el pobre Kiko Rivera ha decidido abandonar. No sabéis la pena, penita, pena que me da, por dios.

Porque, aunque nos os lo creáis, aunque a mi personalmente no me guste, ese tipo de programas son líderes de audiencia. Si no, que le tosan al resumen diario que presenta Raquel Sánchez Silva, que está barriendo al resto de competidores con un montaje, bien editado, de las tonterías que han hecho los habitantes de esa casa durante las 24 horas previas.

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