Estos días que se pasea por Cannes Steven Spielberg, como presidente del jurado del festival, me ha venido a la cabeza que, hace justo 25 años, Félix Flores, un buen colega del diario La Vanguardia, y yo, como reportero de El Periódico, pudimos charlar tranquilamente con él durante su corta visita a Granada.
El realizador ya había triunfado con Tiburón, ET, El color púrpura y las dos primeras aventuras de Indiana Jones. Confieso que era mi ídolo y en el diario tuvieron a bien enviarme a cubrir su presencia en la capital andaluza.
Antes, queridos lectores, era más fácil hablar con los famosos, con los deportistas o con los políticos, no como ahora, que has de superar un montón de filtros y barreras, o que directamente te dan un comunicado y ya está.
La gente de Spielberg había previsto visitar La Alhambra de Granada el 23 de marzo de 1988.
No sabíamos cuándo lo haría, pero Félix y yo nos enteramos de que sería justo tras el cierre del lugar al público y allí nos plantamos, poco antes de las seis de la tarde. Esa visita no era un secreto, pero por alguna razón sólo estábamos allí un colega del Ideal de Granada, un diario local, y nosotros. La foto en que aparecemos con él nos la envió amablemente ese compañero.
Al filo de las seis de la tarde, un par de enormes coches aparcaron junto a una de las entradas. Allí estaba Steven Spielberg, su director de fotografía, el gran Douglas Slocombe, y otros miembros de su equipo que no conocía.
Nos colamos con la comitiva, gracias a la gentileza del entonces presidente del Patronato de la Alhambra, Mateo Revilla, y empezamos el recorrido. Paseamos junto a Spielberg por los rincones más conocidos de la Alhambra. Le hice algunas fotos. Malas, muy malas. no había cámaras digitales entonces y no nos permitieron usar flash allí dentro. Tomé un par en el patio de los leones y otra, en el mirador. Ambas saldrían publicadas (podéis echar una ojeada a este pdf o a este texto plano).
Durante el recorrido, Félix y yo le hicimos un montón de preguntas sobre el proyecto de lo que sería Indiana Jones 3 y otras más genéricas, tipo “le ha gustado”, “qué le parece”. Y el director siempre nos respondió de forma correcta y educada. Añoro esos tiempos.
También aproveché para comentar, en un tono más personal, no destinado a la publicación, por su reciente paternidad. Su entonces esposa, Amy Irving, ya había tenido a su primer hijo, Max, y creo que estaba embarazada del segundo, Theo. Yo también había sido padre y había empatizaba con Spielberg, con quien intercambié frases sobre horas de insomnio y las típicas preocupaciones de papás primerizos.
Luego, siguió adelante con su recorrido hasta llegar a los jardines y estanque del Partal, donde Spielberg pronunció unas frases, en respuesta a otras frases de Mateo Revilla.
Un rato más tarde se celebró una rueda de prensa en la que el director anunció casi todo lo que nos había explicado antes a nosotros. La ventaja es que un traductor aclaraba algunas dudas que nuestro flojito dominio del inglés había dejado en el purgatorio de las dudas.
Hubo muchos compañeros en esa sala y seguro que en alguna hemeroteca debe estar el contenido de esa rueda de prensa.
Un segundo encuentro con el director norteamericano se produjo semanas más tarde, en mayo de 1988, cuando me enviaron a cubrir el rodaje de la película, que os explicaré otro día (para los impacientes, echar una ojeada a este otro pdf o en texto plano).
Los fans de Indiana Jones 3 ya saben que nunca se llegó a rodar en la Alhambra, pero yo me quedo con el recuerdo del paseo por su interior junto a Steven Spielberg.




