Parece mentira, pero son las 7 de la mañana del 15 de julio y hace sol. Esta pasada noche ha sido espectacular. La lluvia no ha dejado de caer con fuerza, continuamente. Si uno no pensara que este hotel lleva aguantando lluvias similares desde hace tiempo, podrías temer que el agua desbordaría los canales y arrastraría esta especie de cabañitas en que habitamos hasta el mar. Como, además, no hay vidrios de separación, el ruido del chaparrón nos llegaba con toda claridad.
Ahora, el jardín luce precioso e iluminado por un sol impensable unas horas antes. Tras el desayuno, arrastramos las maletas hacia el embarcadero y nos dirigimos de nuevo a Caño Blanco, desde donde desandaremos el camino de ida.

Costa Rica

Cambio de guía
Pasamos de nuevo por las plantaciones bananeras hasta detenernos en el mismo restaurante de la ida, donde nos esperan unos nuevos guías, que nos acompañarán el resto del circuito. Son guías de Gray Line, la compañía que representa a Mundicolor en Costa Rica.
El nuevo guía se llama Germán, un veterano próximo a los 60 años, que nos reservará más de una sorpresa, y el conductor del autobús, Jorge, un joven agradable y simpático. Trasladamos las maletas del autobús prodecente de Caño Blanco hasta el que ahora nos llevará hacia Arenal y su majestuoso volcán.
Como es cerca del mediodía, se nos indica que hemos de comer en el restaurante y que después tendremos tres o cuatro horas de viaje hasta La Fortuna, el pueblo donde nos alojaremos, muy cerca de la zona volcánica que hemos de visitar.
Mientras busco cómo puedo obtener un café bien cargado en la cafetera autoservicio, tengo un primer y peculiar contacto con el nuevo guía. A una pregunta –cuyo contenido ni recuerdo–, Germán responde entonando unos párrafos de una canción. Le miro, asombrado, y me pregunto si tendré delante a un antiguo cantante o a un campeón de karaoke.
Cuando acaba, sonríe como esperando el aplauso y, como no llega, me explica el funcionamiento de la cafetera. Le sonrío, agradecido por el café. La imitación de José Luis Perales que me acaba de hacer, en cambio, me ha dejado frío.

Gsolinera de Costa Rica

Nuevos autobuses
Empieza a haber movimiento hacia los autobuses. Los guías nos van indicando que podemos sentarnos ya en el interior y que marcharemos en cuestión de minutos. En efecto, tras el recuento del personal –que Germán irá haciendo de forma asidua a lo largo de estos días– el vehículo se pone en marcha.
Extrañamente, recorremos sólo medio kilómetro y entramos en los jardines de un hotel cercano, donde recogemos a una veintena más de personas, que se incorporan al autobús. ¿Por qué diablos no las han recogido ellos? Nos hubieran dejado comer con tranquilidad diez minutos más. Empiezo a tener la sensación de que nuestros guías son muy desorganizados o, quizá, que pierden el tiempo a propósito, por algún motivo que se me escapa.

Foto tomada en Costa Rica

Miniparadas
A lo largo del viaje hacia el volcán Arenal, efectuamos varias miniparadas para ver pájaros, perezosos y monos subidos a árboles que están tocando a la carretera. Cada vez que Germán ve uno de estos animales, se excita, canta el nombre del bicho por el micro del autobús y nos deleita con una historia. Al cabo de las horas acabas cogiéndole cierto cariño. Es un asombroso pozo de conocimientos… y de canciones de todo tipo, desde Julio Iglesias a Luciano Pavarotti.
Cuando finalmente llegamos a La Fortuna, el pueblo base para las visitas al volcán Arenal, el guía nos deja una hora y pico para visitarlo, antes de repartirnos entre tres hoteles. La parada del autocar está, qué casualidad, junto a un enorme almacén de souvenirs y frente a la oficina de la agencia local de Grey Line, para que los pasajeros que no han contratado excursiones opcionales en origen puedan hacerlo aquí. Los precios son turísticos, casi todos en dólares.

Costa Rica

Moneda
Cada vez que lo pienso me da un retortijón: no sé a qué demonio interior hice caso cuando, al llegar al aeropuerto, opté por cambiar toooodos los dólares que traíamos por colones costarricenses. Además, al cabo de dos días, el dólar subió frente al euro y, por supuesto, frente al dólar.
Y lo más curioso es que, si quieres pagar en la moneda nacional, los ticos te hacen la conversión de dólares a colones, con el mejor cambio para ellos. Es de locos… mejor dicho, de timadores profesionales.
Paseando junto a la plaza de la iglesia, Germán, que se encontraba cerca, nos indica un árbol: un ylang- ylang. No sabía de qué hablaba, pero mi mujer se mostró entusiasmada y me explicó unas cuantas cosas sobre sus flores aromáticas, usadas en perfumería y farmacia. Si queréis saber más, podéis pinchar este enlace.
Como todos tenemos nuestro corazoncito y hay que pensar en los regalitos para la familia, entramos en el gran almacén de souvenirs del lugar y, claro está, siempre picas en alguna cosa. Al mirar a nuestro alrededor, medio autocar estaba en la tienda.

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Las Cabañitas
Finalmente nos llevan a nuestro hotel, Las Cabañitas. El joven recepcionista nos da las llaves de la habitación y nos dirigimos hacia la habitación, que tiene forma de una rústica construcción de madera. Nos sorprende encontrarnos con una estancia alargada, bastante grande, con tres camas individuales, aunque bastante anchas.
Me dirijo de nuevo a recepción, para comentar si hay la posibilidad de que haya alguna otra habitación, no tan grande y sin tantas camas, pero con una sola, grande, de matrimonio. Mientras el chico niega la posibilidad del cambio de habitación, aparecen en aquel momento dos señoras que protestan, porque ellas tienen lo que nosotros estamos reclamando: una habitación más pequeña, con una sola cama. Sin más aspavientos, hacemos el cambio.
A esas horas ya no apetece caminar o coger un taxi para ir a La Fortuna, así que optemos por una cena tranquila en el hotel. No somos los únicos. Una pareja de Bilbao y dos chicos de Palencia hacen lo mismo. Apetece descansar.

 

Versió en català

Sembla mentida, però són les 7 del matí del 15 de juliol i fa sol. Aquesta passada nit ha estat impressionant. La pluja no ha parat de caure amb força durant hores. Si no fos perquè sabíem que aquest lloc ja ha aguantat pluges similars des de fa temps, era per pensar que l’aigua desbordaria els canals i arrossegaria aquesta espècie de cabanes on vivim fins el mar. A més a més, com no hi ha vidres a l’habitació, el soroll del xàfec, els trons i els llampecs ens arribava amb tota claredat.
Ara, el jardí llueix preciós i il·luminat per un sol impensable fa unes hores. Després de l’esmorzar, arrosseguem les maletes cap a l’embarcador i ens dirigim de nou a Caño Blanco, des d’on desfarem el camí d’anada.

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Canvi de guia
Passem de nou per les plantacions bananeres fins a aturar-nos en el mateix restaurant d’anada, on ens esperen uns nous guies, que ens acompanyaran la resta del circuit. Són guies de Gray Line, la companyia que representa a Mundicolor a Costa Rica.
El nou guia és diu Germán, un veterà prop dels 60 anys que ens reservarà més d’una sorpresa, i el conductor de l’autobús, Jorge, un jove agradable i simpàtic. Portem les maletes de l’autobús prodecente de Tortuguero que ara ens portarà cap a Arenal i el seu majestuós volcà.
Com és prop del migdia, dinem al restaurant i després tindrem tres o quatre hores de viatge fins a La Fortuna, el poble on ens allotjarem, molt a prop de la zona volcànica que hem de visitar.

Gsolinera de Costa Rica

Nous autobusos
Mentre busco com puc fer un cafè ben carregat a la cafetera-autoservei, tinc un primer i peculiar contacte amb el nou guia. A una pregunta –que ja no recordo–, en Germán respon entonant una cançó. El miro, sorprès, i em pregunto si tindré davant un antic cantant o un campió de karaoke.
Quan acaba, somriu com esperant l’aplaudiment i, com no arriba, m’explica el funcionament de la cafetera. Li somric, agraït pel cafè. La imitació de José Luis Perales que m’acaba de fer, en canvi, m’ha deixat fred.
Comença a haver-hi moviment cap als autobusos. Els guies ens diuen que podem acomodar-nos que marxarem en qüestió de minuts. En efecte, després del recompte del personal -que en Germán anirà fent sovint aquests dies– el vehicle es posa en marxa.
Estranyament, recorrem només mig quilòmetre per entrar als jardins d’un hotel pròxim on recollim a una vintena més de persones, que s’incorporen a l’autobús. Per què dimonis no els han recollit a ells abans? Ens haguessin pogut deixat menjar amb tranquil·litat deu minuts més. Començo a tenir la sensació que els nostres guies són molt desorganitzats o, potser, que perden el temps a propòsit, per algun motiu que se m’escapa.

Foto tomada en Costa Rica

Miniparades
Al llarg del viatge cap al volcà Arenal, fem diverses miniparades per veure ocells, perezosos i micos enfilats als arbres que toquen la carretera. Cada vegada que en Germán veu un d’aquests animals, s’entusiama, canta el nom de la bestiola pel micro de l’autobús i ens entreten amb una història. Al cap d’hores acabes agafant-li un cert afecte. És un sorprenent pou de coneixements… i de cançons de tota mena, des de Julio Iglesias a Luciano Pavarotti.
Quan finalment arribem a La Fortuna, el poble base per a les visites al volcà Arenal, el guia ens deixa una horeta per visitar-lo, abans de distribuir-nos entre tres hotels. La parada de l’autocar està, quina casualitat, al costat d’un enorme magatzem de souvenirs i davant de l’oficina de l’agència local de Grey Line, perquè els passatgers que no han contractat excursions opcionals en origen, puguin fer-ho aquí. Els preus són turístics, gairebé tots en dòlars.

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Moneda
Cada vegada que ho penso m’agafa una enrabiada: no sé a quin dimonis vaig fer cas quan, en arribar a l’aeroport, vaig optar per canviar toooots els dòlars que portàvem per colones costa-riquenys. A més, al cap de dos dies, el dòlar va pujar davant de l’euro i, per descomptat, enfront del dòlar.
El fet més curiós és que, si vols pagar en la moneda nacional, els ticos et fan la conversió de dòlars a colones, amb el millor canvi per a ells. És de bojos… més ben dit, d’estafadors professionals.
Passejant al costat de la plaça de l’església, en Germán, que es trobava a prop, ens ensenya un arbre: un ylang- ylang. No sabia de què parlava, però la meva dona es va mostrar entusiasmada i em va explicar unes quantes coses sobre les seves flors aromàtiques, usades en perfumeria i farmàcia.
Si en voleu saber més, podeu punxar aquest enllaç.

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Las Cabañitas
Finalment, cap a les 6 de la tarda, quan ja és gairebé de nit, l’autocar ens deixa a l’hotel Las Cabañitas. El jove recepcionista ens dóna les claus de l’habitació i ens dirigim cap a l’habitació, en forma de rústiques construccions de fusta. Ens sorprèn trobar-nos amb una estada allargada, força gran, amb tres llits individuals, encara que força amples. Em dirigeixo de nou a recepció, per comentar si hi ha la possibilitat de que hagi alguna altra habitació, no tan gran i sense tants llits, però amb un llit de matrimoni. Mentre el noi nega la possibilitat de canvi d’habitació, apareixen en aquell moment dues senyores que protesten perquè elles tenen el que nosaltres estem reclamant: una habitació més petita, amb un sol llit. Sense més escarafalls, fem el canvi.
A aquestes hores ja no ve de gust caminar o agafar un taxi per anar a La Fortuna, així que optem per un sopar tranquil a l’hotel. No som els únics. Una parella de Bilbao i dos nois de Palència fan el mateix. Ens ve de gust descansar.