El blog del periodista Txerra Cirbián, desde 2005

Mes: diciembre 2012

Feliz año

Como podéis ver, esta foto es de un lugar bien conocido, que seguramente descubrirán los amantes de la serie Juego de tronos.
Pero si no lo habéis descubierto, no os preocupéis, que dentro de un par de días os cuento dónde y cómo la hice.
Así que ¡Feliz año!, sin más rollos, que textos profundos y sesudos ya lo escriben todos esos articulistas mejor pagados que los curritos como yo.

Com podeu veure, la foto és d’un lloc ben conegut, que segurament descobriran els amants de la sèrie Joc de trons.
Però si no ho heu descobert, no us preocupeu, que d’aquí a un parell de dies us conte on i com la vaig fer.
Així que Bon any!, sense més rotllos, que textos profunds i saberuts ja n’escriuen tots aquests articulistes més ben pagats que els pencaires com jo.

Un mundo para los niños

Los asistentes a un concierto de un coro infantil en la ciudad alemana de Wuppertal se quedaron atónitos cuando presenciaban esta actuación.

Se trata de una acción de la empresa de publicidad Grey en Alemania para la ONG International Children’s Fundation con motivo del Día Universal del Niño.

Recordad:

«Cada tres segundos el mundo pierde un niño».

Els assistents a un concert d’un cor infantil a la ciutat alemanya de Wuppertal es van quedar atònits quan presenciaven aquesta actuació. Es tracta d’una acció de l’empresa de publicitat Grey a Alemanya per a l’ONG International Children’s Fundation amb motiu del Dia Universal del Nen. Recordeu:

«Cada tres segons el món perd un infant».

Los 'Pulseras' de verdad

Os dejo unas fotos de Eli Muca tomadas en la Fiesta de la Gorra de la Afanoc.
Los Pulseras Rojas de la tele junto a los pulseras rojas de verdad. El encuentro fue bonito y emotivo.
Podéis ver todas las imágenes en el Facebook de la Afanoc.

Us deixo unes fotos de l’Eli Muca preses a la Festa de la Gorra de l’Afanoc.
Els Polseres Vermelles de la tele al costat dels polseres vermelles de veritat. La trobada va ser maca i emotiva.
Podeu trobar totes les imatges al Facebook de l’Afanoc.

Los falsos clics solidarios

Estoy hasta el gorro de algunas leyendas urbanas que asocian el entrar en una determinada página o vídeo (hacer clic, le llaman) con la donación de unos céntimos a una causa solidaria.
La mayor parte de las veces, ese incremento de tráfico únicamente está relacionado con temas publicitarios, cuyo rendimiento final desconozco.
Me centro en un par de casos, que se corresponden a los dos vídeos que os cuelgo aquí.
El de San Juan de Dios corre por la red en correos de amigos que aseguran que hacer clic o ver el vídeo reporta cierta cantidad a la entidad.
El caso es que, justo debajo del vídeo, hay un párrafo de sus responsables que indican claramente que no es así.

El visionado del video NO reporta ningún donativo. Haz tu donativo en Obra social Sant Joan de Déu si quieres financiar la investigación del cáncer infantil.

Pero esto parece que no lo lee casi nadie.
El otro vídeo corresponde a una campaña similar, y sus autores lo explican perfectamente. A partir del mismo, mi compañera Núria Martinez se puso en contacto con ellos y redactó esta noticia, que podéis leer íntegra en El Periódico:

Una chica que supera una fibrosis pulmonar, protagonista de una nueva campaña 2.0. El proyecto del Grupo SIFU busca romper las barreras que encuentran las personas con discapacidad.

El último caso que me ha llegado se refiere a una acción solidaria para con niños con cáncer de Madrid, y viene apadrinada por una entidad médica privada. Sinceramente, no les conozco.
Hace tiempo que conozco el trabajo de la Afanoc y les cito a menudo. E intento colaborar (y compartir con vosotros) en las acciones de diversas entidades, como Intermón, Unicef, Acción contra el Hambre, Amnistía Internacional, WWF y tantas otras. Para todas ellas, lo mejor es efectuar una aportación directa, ya sea a través de su página web o de vuestra caja de ahorros o entidad bancaria.
Hay otras muchas formas de colaborar y ayudar, pero me temo que hacer sólo clic no sirve: hay que rascarse el bolsillo.

Estic fins als nassos d’algunes llegendes urbanes que associen el entrar en una determinada pàgina o vídeo (fer clic, en diuen) amb la donació d’uns cèntims a una causa solidària.
La major part de les vegades, aquest increment de trànsit únicament està relacionat amb temes publicitaris, el rendiment final desconec.
Em centre en un parell de casos, que es corresponen als dos vídeos que us penjo aquí.
El de Sant Joan de Déu corre per la xarxa en correus d’amics que asseguren que fer clic o veure el vídeo reporta certa quantitat a l’entitat.
El cas és que, just a sota del vídeo, hi ha un paràgraf dels seus responsables que indiquen clarament que no és així.

El visionat del vídeo NO reporta cap donatiu. Fes el teu donatiu en l´Obra social Sant Joan de Déu si vols finançar la investigació del càncer infantil.

Però això sembla que no el llegeix gairebé ningú.
L’altre vídeo correspon a una campanya similar, i els seus autors ho expliquen perfectament. A partir d’aquest, la meva companya Núria Martínez es va posar en contacte amb ells i redactar aquesta notícia, que podeu llegir de forma íntegra a El Periódico:

Una noia que supera una fibrosi pulmonar, protagonista d’una nova campanya 2.0. El projecte del Grup SIFU busca trencar les barreres que troben les persones amb discapacitat.

L’últim cas que m’ha arribat es refereix a una acció solidària envers nens amb càncer de Madrid, i està apadrinada per una entitat mèdica privada. Sincerament, no els conec.
Fa temps que conec el treball de l’Afanoc i els cito sovint. I intento col·laborar (i compartir amb vosaltres) amb diverses entitats, com ara Intermón, Unicef, Acció contra la Fam, Amnistia Internacional, WWF i tantes altres. Per a totes elles, el millor és fer una aportació directa, ja sigui a través de la seva pàgina web o de la vostra caixa d’estalvis o entitat bancària.
Hi ha moltes formes de col·laborar i ajudar, però em temo que fer sol clic no serveix: cal rascar-se la butxaca.

La tele de Juan Cueto

Hace unos días cayó en mis manos el libro Yo nací con la infamia. La mirada vagabunda (Anagrama), de Juan Cueto, jubilado ya. Una de sus últimas columnas veo que data del 2008.
Empecé a leerlo con cierta desgana, porque la prosa de Cueto no es precisamente escueta. De hecho, me lo llevé al gimnasio, para ojearlo mientras pedaleaba en una bicicleta estática.
Craso error: me metí tanto en su lectura, que cuando me di cuenta ya había sobrepasado los diez kilómetros de pedaleo.
Haré aquí un paréntesis, como los que acostumbra a hacer Albert Espinosa en El Periódico, para deciros que creo haber conocido personalmente a Cueto. Y digo creo, porque he de remontarme a unos días que pasé en Oviedo, a inicios de los años 80, para estudiar cine.
Yo era un chaval de veintipocos años, que escribía de cine en Barcelona, a donde había ido a estudiar periodismo, sobre todo en Fotogramas y El Periódico. El cine era, y sigue siendo, mi gran pasión.
Era una época, aquella, en la que escaseaban centros para formar nuevos cineastas. Solicité, conseguí y pagué la matrícula de aquel cursillo en la capital asturiana, en el que coincidimos unos cuantos locos enamorados del séptimo arte. Algunos de ellos siguen ligados a diferentes aspectos de la industria.
Allí conocí a dos tipos que me enseñaron algunas cosas prácticas sobre el cine: el escritor y guionista Paco García, y el realizador Mario Menéndez, director del largometraje El vivo retrato (1986), fallecido en Barcelona en el 2005.
En aquellos días de animadas noches en Oviedo creo haber coincidido, y charlado, con Juan Cueto en presencia de Paco García. El primero era el asturiano más famoso después de Gonzalo Suárez y su columna en el diario El País le hacía más admirado aún, si cabe. El primero tenía unos 40 y tantos años, García, pasaba de los 30, y yo era el más joven, que les oía embobado.
Digo todo esto para volver a mi despertado interés por el libro de Cueto, y hacer como Espinosa: acabar con lo iniciado, pero tras recorrer un camino intermedio. Dice Cueto en su libro que empezó a hacer crítica de tele a finales de los 60, cuando sólo existían algunos articulistas que disparaban contra los programas y personajes de televisión:

«Había que darle la vuelta al calcetín, o a la tortilla. Había que utilizar los resplandores de la tele para hablar de la vida, y no hablar de la vida (política, claro) para acabar comentando las imágenes y sonidos de TVE».

Hay pocos críticos de tele que hagan esto. Ferran Monegal es uno de ellos. La tele es sólo una excusa para hablar de la vida (política, por supuesto).

Fa uns dies va caure a les meves mans el llibre  Yo nací con la infamia. La mirada vagabunda (Anagrama), de Juan Cueto, jubilat ja. Una de les seves últimes columnes veig que data del 2008.
Vaig començar a llegir-lo amb certa desgana, perquè la prosa de Cueto no és precisament breu. De fet, em vaig endur al gimnàs, per fullejar-lo mentre pedalejava en una bicicleta estàtica.
Cras error: em vaig ficar tant en la seva lectura, que quan em vaig adonar ja havia sobrepassat els deu quilòmetres de pedaleig.
Faré aquí un parèntesi, com els que acostuma a fer Albert Espinosa a El Periódico, per dir-vos que crec haver conegut personalment a Cueto. I dic crec, perquè he de remuntar-me a uns dies que vaig passar a Oviedo, a inicis dels anys 80, per estudiar cinema.
Jo era un noi de vint-anys, que escrivia de cinema a Barcelona, on havia anat a estudiar periodisme, sobretot al Fotogramas i El Periódico. El cinema era, i continua sent, la meva gran passió.
Era una època, aquella, en què escassejaven centres per formar nous cineastes. Vaig sol · licitar, vaig aconseguir i vaig pagar la matrícula d’aquell curset a la capital asturiana, en què coincidim uns quants bojos enamorats del setè art. Alguns d’ells segueixen lligats a diferents aspectes de la indústria.
Allà vaig conèixer dos tipus que em van ensenyar algunes coses pràctiques sobre el cinema: l’escriptor i guionista  Paco García i el realitzador Mario Menéndez, director del llargmetratge El vivo retrato (1986), que va morir a Barcelona el 2005.
En aquells dies d’animades nits a Oviedo crec haver coincidit, i xerrat, amb Juan Cueto en presència de Paco García. El primer era l’asturià més famós després de Gonzalo Suárez i la seva columna al diari El País el feia més admirat encara, si és possible. El primer tenia uns 40 i tants anys, García, passava dels 30, i jo era el més jove, que els sentia embadalit.
Dic tot això per tornar al meu despertat interès pel llibre de Cueto, i fer com Espinosa: acabar amb el iniciat, però després de recórrer un camí intermedi. Diu Cueto en el seu llibre que va començar a fer crítica de tele a finals dels 60, quan només existien alguns articulistes que disparaven contra els programes i personatges de televisió:

«Calia donar-li la volta al mitjó, o la truita. Calia utilitzar les resplendors de la tele per parlar de la vida, i no parlar de la vida (política, clar) per acabar comentant les imatges i sons de TVE».

Hi ha pocs crítics de tele que facin això. Ferran Monegal és un d’ells. La tele és només una excusa per parlar de la vida (política, és clar).

Pedir indulto

El caso de David Reboredo me ha llamado la atención y he decidido firmar su petición de indulto a Change.org.
La idea parte de Edmundo Reboredo, el padre de este chico, al parecer ya rehabilitado.

A mi hijo le meten siete años en la cárcel por dos papelinas.
David tonteaba con los porros. En los 80, la maldita moda de la heroína le hizo caer al pozo de las drogas. Por eso, hace unos años, le pillaron con dos papelinas: 400 miligramos de heroína. Un palo para la familia. Y una batalla que ya creíamos ganada.
David lleva ya diez años luchando. Y tres sin consumir nada. Pero lo acaban de meter en la cárcel por un delito que cometió hace seis años. ¿Por qué hundir así a alguien que ya ha conseguido vencer a la droga?
David colabora con organizaciones de ayuda a drogodependientes para ayudar a gente que vive lo que él sufrió. Por eso David merece el indulto. No sólo lo decimos la familia, una veintena de ONG y organizaciones avalan que David es un hombre rehabilitado.
Pero para conseguirlo te necesitamos. Firma nuestra petición y pide el indulto para mi hijo David.

Cuando tanto delincuente de guante blanco se libra de la cárcel, hay casos como este que piden a gritos ser conocidos.

El cas de David Reboredo m’ha cridat l’atenció i he decidit signar la seva petició d’indult a Change.org.
La idea parteix d’Edmundo Reboredo, el pare d’aquest noi, pel que sembla ja rehabilitat.

Al meu fill li fiquen set anys a la presó per dos paperines.
David tonteaba amb els porros. Als 80, la maleïda moda de l’heroïna li va fer caure al pou de les drogues. Per això, fa uns anys, el van enganxar amb dues paperines: 400 mil · ligrams d’heroïna. Un pal per a la família. I una batalla que ja crèiem guanyada.
David porta ja deu anys lluitant. I tres sense consumir res. Però ho acaben de ficar a la presó per un delicte que va cometre fa sis anys. Per què enfonsar així a algú que ja ha aconseguit vèncer la droga?
David col·labora amb organitzacions d’ajuda a drogodependents per ajudar a gent que viu el que ell va patir. Per això David mereix l’indult. No només ho diem la família, una vintena d’ONG i organitzacions avalen que David és un home rehabilitat.
Però per aconseguir-et necessitem. Signatura nostra petició i demana l’indult per al meu fill David.

Quan tant delinqüent de guant blanc es lliura de la presó, n’hi ha casos com aquest que demanen a crits ser coneguts.

La pequeña esclava

La historia de una niña de 12 años vendida como esclava es el núcleo de Hadijatou, yo acuso, un documental producido por Picnic (la productora de Albert Saguer) y dirigido por Lala Gomà y Rosa Cornet, que precisa de un pequeño empujón para poder ser terminado.
Hace unos días, Cristina Savall lo explicaba en El Periódico de Catalunya:

«Según cifras de la ONU, se calcula que todavía existen 21 millones de mujeres, hombres y niños esclavizados en todo el mundo. Ante esta tenebrosa realidad, la realizadora Lala Gomà –Premio Nacional de Cultura, en el apartado audiovisual, por su trayectoria como directora de documentales– y la guionista y periodista Rosa Cornet se niegan a cerrar los ojos y quedarse de brazos cruzados.
Desde el año 2008, siguen con cámaras un caso excepcional: el proceso jurídico de la dura contienda emprendida por Hadijatou Mani, la primera persona que con el apoyo de la oenegé Anti-Slavery International ha llevado a Níger, su país, ante los tribunales por no haber evitado que fuera una esclava sexual desde niña y haber sufrido un calvario durante 12 años.»

Aritz Cirbián está detrás de la campaña de micromecenazgo que lo está haciendo posible.
Animaros. El enlace a la página de #crowdfunding está en inglés, porque es una película que tendrá difusión mundial, si la ayudamos a salir adelante.

La història d’una nena de 12 anys venuda com a esclava és el nucli de Hadijatou, j’accuse, un documental produït per Picnic (la productora d’Albert Saguer) i dirigit per Lala Gomà i Rosa Cornet que necessita una petita empenta per poder ser acabat.
Fa uns dies, Cristina Savall ho explicava a El Periódico de Catalunya:

«Segons xifres de l’ONU, es calcula que encara hi ha 21 milions de dones, homes i nens esclavitzats a tot el món. Davant aquesta tenebrosa realitat, la realitzadora Lala Gomà –Premio Nacional de Cultura, en l’apartat audiovisual, per la seva trajectòria com a directora de documentals– i la guionista i periodista Rosa Cornet es neguen a tancar els ulls i quedar-se de braços plegats.
Des de l’any 2008, segueixen amb càmeres un cas excepcional: el procés jurídic de la dura lluita empresa per Hadijatou Mani, la primera persona que amb el suport de l’oenagé Anti-Slavery International ha portat el Níger, el seu país, davant els tribunals per no haver evitat que fos una esclava sexual des de nena i haver patit un calvari durant 12 anys.»

Aritz Cirbián està al darrere de la campanya de micromecenatge que ho està fent possible.
Animeu-vos. L’enllaç a la pàgina de #crowdfunding està en anglès, perquè és una pel·lícula que tindrà difusió mundial, si la ajudem a tirar endavant.

Los Pulseras Rojas en el Zoo

Esta semana, TV-3 pone en marcha todo su arsenal para que La Marató sea todo un éxito. Llevan semanas en ello, con libro y disco incluido. Y este año está dedicada al cáncer.
Genial. Pero no os olvidéis de que el día antes, este sábado, 15, la Afanoc, la asociación de familiares de niños con cáncer, se celebra la fiesta de la gorra en el Zoo de Barcelona.
Sólo hay que comprar una gorra y los niños podrán acceder gratis al recinto (los mayores tendréis que pagar un 50% de la entrada), donde habrá muchas sorpresas, entre ellas, la presencia de los protagonistas de la serie Pulseras rojas.

Aquesta setmana, TV-3 posa en marxa tot el seu arsenal perquè La Marató sigui tot un èxit. Porten setmanes en això, amb llibre i disc inclòs. I aquest any està dedicada al càncer.
Genial. Però no us oblideu que el dia abans, aquest dissabte, 15, la Afanoc, l’associació de familiars de nens amb càncer, se celebra la festa de la gorra al Zoo de Barcelona.
Només cal comprar una gorra i els nens Podeu entrar al recinte (els majors haureu de pagar un 50% de l’entrada), on hi haurà moltes sorpreses, entre elles, la presència dels protagonistes de la sèrie Polseres vermelles.

Actuar casi gratis

Este fin de semana he ido a ver dos espectáculos que me han decepcionado por diferentes motivos.
El primero fue, el sábado, El hombre del paraguas, una especie de oratorio inspirado en la vida de Vicente Ferrer.
Hace algunos años, entrevisté a este hombre. Estaba enfermo, pero era sumamente lúcido. Podéis leer la entrevista en la imagen de abajo.
Fue la razón que me llevó a acudir al Palau Sant Jordi, donde una pequeña pantalla retransmitía lo que sucedía en la cancha.
No me gustó la obra: ni la historia que pretende contar ni la música y coros que supuestamente lo hacen me convencieron.
No estoy haciendo una crítica, que para eso os sugiero este lúcido texto de Agustí Fancelli, en El País, hace un par de años, que empieza con la demoledora frase «Cada cual es muy libre de arruinarse como mejor le parezca», referida al autor del montaje, el compositor y director Joan Martínez Colás. En este sentido, creo que este hombre ha paliado las pérdidas haciendo que buena parte de los actores sean aficionados que actúan gratuitamente en la obra.
Al menos pueden ver parte de la obra desde el propio escenario y oír el resto desde las bambalinas.
El otro espectáculo era totalmente diferente. En lugar de 2.000 personas en escena, solo un par: Moncho Borrajo y su ayudante, Antonio Campos, con la obra Golfus Hispanicus, en el Centro Comercial Las Arenas.
No voy a entrar tampoco en hacer una crítica de la obra, que a algunas personas les hacía reír a carcajadas mientras otras (entre ellas, yo mismo) me dejaba bastante frío. El humor grueso, la repetición cansina de ciertas palabras de origen sexual, el disparar contra todo lo que se mueve sin concretar la dirección del tiro, no me entusiasma. Pepe Rubianes decía algunas palabrotas, pero me hacía reír y pensar.
Bueno, a lo que iba… Que Borrajo, también, como Martínez Colás, sabe de sus limitaciones y se aprovecha del público: hace subir al escenario a cuatro o cinco jóvenes, les viste de soldados romanos y se monta un pequeño número musical en que los aficionados son comparsa. ¿Gratis? ¡No! Les regaló unas camisetas promocionales.

Aquest cap de setmana he anat a veure dos espectacles que m’han decebut per diferents motius.
El primer va ser, dissabte, L’home del paraigua, una mena d’oratori inspirat en la vida de Vicenç Ferrer.
Fa alguns anys, vaig entrevistar a aquest home. Estava malalt, però era summament lúcid. Podeu llegir l’entrevista a la imatge de sota.
Va ser la raó que em va portar a anar al Palau Sant Jordi, on una petita pantalla retransmetia el que succeïa a la pista.
No em va agradar l’obra: ni la història que pretén explicar ni la música i cors que suposadament ho fan em van convèncer.
No estic fent una crítica, que per això us suggereixo aquest lúcid text d’Agustí Fancelli, a El País, fa un parell d’anys, que comença amb la demolidora frase «Cadascú és molt lliure d’arruïnar com millor li sembli», referida al autor del muntatge, el compositor i director Joan Martínez Colás. En aquest sentit, crec que aquest home ha pal·liat les pèrdues fent que bona part dels actors siguin aficionats que actuen gratuïtament en l’obra.
Almenys poden veure part de l’obra des del propi escenari i sentir la resta des de les bambolines.
L’altre espectacle era totalment diferent. En lloc de 2.000 persones en escena, només un parell: Moncho Borrajo i el seu ajudant, Antonio Campos, amb l’obra Golfus Hispanicus, al Centre Comercial Les Arenes.

No entraré tampoc en fer una crítica de l’obra, que a algunes persones els feia riure a riallades mentre altres (entre elles, jo mateix) em deixava bastant fred. L’humor gruixut, la repetició pesada de certes paraules d’origen sexual, l’disparar contra tot el que es mou sense concretar la direcció del tir, no m’entusiasma. Pepe Rubianes deia algunes paraulotes, però em feia riure i pensar.
Bé, al que anava … Que Borrajo, també, com Martínez Colás, sap de les seves limitacions i s’aprofita del públic: fa pujar a l’escenari a quatre o cinc joves, els vesteix de soldats romans i es munta un petit nombre musical en què els aficionats són comparsa. De franc? No! Els va regalar unes samarretes promocionals.

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