El blog del periodista Txerra Cirbian

Mes: septiembre 2007 (Página 2 de 2)

Ecología casera

José Luis Gallego, de quien había hablado en este blog, en junio, aparece hoy en una entrevista en La Contra de La Vanguardia.
Entre otras frases, le suelta al periodista Víctor Amela un titular como este: «Somos unos yonquis del vatio».
Pero a mi me gusta especialmente esta otra frase: «¿A que para limpiar dos pipís viertes 10 litros de agua potable? Tanta agua daría vida a cuatro personas en India.»
Una sugerencia: recoja el agua fría de su ducha en un cubo u otro recipiente antes de que salga caliente y aprovéchela para regar las plantas o limpiar esos pipís de los que hablaba Gallego.

Vols baratets

Ara que tot el món torna de vacances, les companyies aèries s’apressen a publicar anuncis en els quals asseguren vendre places a 0, 10 o 20, 40 euros… Sí, sí… algunes a ZERO euros.
Clar que això no s’ho creu ja ningú, perquè després li has d’afegir les taxes, impostos i altres xorradetes. Total: que un bitllet low cost sempre puja a 40 o 50 euros, com a mínim.
Però bé, les companyies insisteixen i nosaltres piquem.
El tema em recorda un divertit article de Patricia Gosálvez al País, a mitjans d’agost, titulat «Un vuelo, muchos precios«.
Record una època que Iberia, en les seves primeres ofertes d’internet, indicava els dies i preus més baixos. Ara, noooo. Ara cal buscar amb lupa.
Com deia Gosálvez, «Comprar un bitllet d’avió s’ha convertit en un exercici de paciència i destresa. La responsabilitat de buscar-se l’oferta és del client (…) i quan al fi aconsegueixes un bitllet més car i amb pitjors condicions de les quals esperaves (d’aquests que s’enlairen a les cinc del dematí i fan tres transbords) resulta que la culpa és teva perquè no saps comprar on line«.

Vuelos ‘low cost’

Ahora que todo el mundo vuelve de vacaciones, las compañías aéreas se apresuran a publicar anuncios en los que aseguran vender plazas a 0, 10 o 20, 40 euros… Sí, sí… algunas a CERO euros.
Claro que esto no se lo cree ya nadie, porque luego le has de añadir las tasas, impuestos y otras mandangas, con lo que un billete low cost siempre sube a 40 o 50 euros, como mínimo.
Pero bueno, las compañías insisten y nosotros picamos.
El tema me recuerda un divertido artículo de Patricia Gosálvez en El País, a mediados de agosto, titulado «Un vuelo, muchos precios«.
Recuerdo una época en que Iberia, en sus primeras ofertas de internet, indicaba los días y precios más bajos. Ahora, noooo. Ahora hay que buscar con lupa.
Como decía Gosálvez, «Comprar un billete de avión se ha convertido en un ejercicio de paciencia y destreza. La responsabilidad de buscarse la oferta es del cliente (…) y cuando al fin consigues un billete más caro y con peores condiciones de las que esperabas (de esos que despegan a las cinco de la mañana y hacen tres transbordos) resulta que la culpa es tuya porque no sabes comprar online«.

Umbral

Feia uns dies que no escrivia i alguns amics em deien: «¿Què, ja t’has cansat del bloc?»
Somrius i penses que, amb la feina que dóna escriure, potser t’ho passaries millor prenent un cafè o, mira per on, anar al gimnàs a perdre els quilets de més d’aquest estiu.
I és llavors quan descobreixes que hi ha molts temes de què parlar. De
Francisco Umbral, per exemple.
Ja sé que queda molt malament dir el que vaig a dir: no he llegit cap llibre d’aquest senyor.
El seu aspecte, la seva forma de parlar engolada i les seves aparicions públiques no m’invitaven a llegir les seves obres. I els seus textos periodístics no m’han interessat gens, la veritat.
Un article, ahir, d’una companya, la periodista i escriptora Olga Merino, m’ha fet canviar d’idea.
Entre d’altres coses, Merino deia: «Paco Umbral ja es va morir abans de morir-se. La mort de Pincho, el seu únic fill, víctima d’una leucèmia als 6 anys, el va convertir en un cadàver que escrivia, en un tros de fusta arrossegat per l’onatge de la rutina, inert i sense rumb, en un ratpenat cec estavellant-se contra els murs. El nen amortallat és l’eix al voltant del qual s’articula la seva millor obra: Mortal y rosa (…) Endinsarse en les seves pàgines mestres (…) és una medicina que fa reconciliar amb l’autor. Turmentat de dolor, Umbral renega del malentès de la fama i es desposseei xde totes les màscares que es va inventar per ocultar-se al món (…) Aquest país en què vivim és reconsagrat: decidim que el tal és així, i ja pot anar ballant la jota a sobre del tòpic, que ni tan sols l’arribarà a esquerdar.»
Però ha estat l’Olga, amb el seu escrit apassionat, i no pas l’Umbral, qui m’ha animat a llegir-li.

Umbral

Hacía varios días que no escribía y algunos amigos me decían: «¿Qué, ya te has cansado del blog?»
Sonríes y piensa que, con el trabajo que da escribir, quizá te lo pasarías mejor tomando un café o, mira por donde, ir al gimnasio a perder los kilitos de más de este verano.
Y es entonces cuando descubres que hay muchos temas de qué hablar. De Francisco Umbral, por ejemplo.
Ya sé que queda muy mal decir lo que voy a decir: no he leído ningún libro de este señor.
Su aspecto, su forma de hablar engolada y sus apariciones públicas no me invitaban a leer sus obras. Y sus textos periodísticos me han interesado muy poco, la verdad.
Un artículo, ayer, de una compañera, la periodista y escritora Olga Merino, me ha hecho cambiar de idea.
Entre otras cosas, Merino decía: «Paco Umbral ya estuvo muerto antes de morirse. El fallecimiento de Pincho, su único hijo, víctima de una leucemia a los 6 años, le convirtió en un cadáver que escribía, en un madero arrastrado por el oleaje de la rutina, inerte y sin rumbo, en un murciélago ciego estrellándose contra los muros. El niño amortajado es el eje en torno al cual se articula su mejor obra: Mortal y rosa (…) Adentrarse en suss páginas maestras (…) es medicina que reconcilia con el autor. Transido de dolor, Umbral reniega del malentendido de la fama y se despoja de todas las máscaras que inventó para ocultarse al mundo (…). Este país en el que vivimos es jodido: decidimos que fulano es así, y el susodicho ya puede bailar la jota encima del tópico, que no lo logrará siquiera resquebrajarlo.»
Pero ha sido Olga, con su escrito apasionado, y no Umbral, quien me ha animado a leerle.

Bosque

Un camino, poco transitado, en medio de un bosque de la comarca de Osona, en Catalunya.
Un camino medio perdido, que nadie ha pisado en muchas horas o días, y cuatro rayos de sol filtrándose entre los árboles.
Un camino hacia la soledad, quizá.

Viento

Como hace una semana, algunos compañeros de Photoblog propusieron para hoy, como tema fotográfico, una imagen de viento.
Un tema difícil de fotografiar.
Por eso, eludiendo la dificultad y dando la vuelta a la propuesta… he aquí un árbol que resiste su fuerza.

Literatura y periodismo

Hablaba ayer de literatura y periodismo, pero se me quedaron algunas cosas en el tintero.
Recuerdo que, en el pasado , me gustaban mucho las entrevistas de Rosa Montero en El País, aunque curiosamente sus últimos artículos o novelas no me llaman tanto la atención.
De la misma forma, leía los artículos de opinión de Manuel Vicent, y luego, sus libros.
Disfruto enormemente con algunos reportajes. Por ejemplo, me divierten (e ilustran) los relatos de Jacinto Antón, gran amante de los misterios egipcios, de la novela histórica y de las aventuras marítimas.
Ahora le pido al lector que haga una prueba: dejar en el revistero (o en el baño, un lugar perfecto para la lectura) algun reportaje que haya recortado del periódico o el último suplemento dominical. Si cuando lo lea lo hace de un tirón, sin pasar la página con rapidez, y además no le importa la fecha de publicación, eso significa que allí dentro hay buena escritura.

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