Tengo un amigo, creo que el único, que me sigue escribiendo una felicitación navideña a mano.
Normalmente, cartas electrónicas, comentarios en las webs y blogs, en el Facebook y Twiiter, parecen ser la respuesta del lector habitual de nuestros medios de comunicación, incluidos bitácoras como esta.
Pero con la rapidez de las redes sociales, a veces nos olvidamos de que existen otros lectores. Es evidente que cada día más el lector joven nos consulta desde su ordenador, su tableta o su teléfono inteligente.
Pero de vez en cuando, una voz al otro lado del teléfono te recuerda que hay alguien al otro lado de diario que se imprime cada día.
Una señora me llamó este viernes de esta forma. Se tomó la molestia de buscar el número de teléfono de la redacción de El Periódico, de esperar a que le pusieran conmigo y de explicarme que le gustaba mucho el suplemento que elaboramos y, en concreto, un artículo sencillo, informativo, en el que recomendaba cierta cadena y su programación.
Es de agradecer la actitud de esta lectora, y así lo hice, porque te das cuenta que escribes para personas y que no has de descuidarlas.
Las redes tienen muchas ventajas, son rápidas y calientes en algunos momentos. Son jóvenes y de los jóvenes… Pero no las utiliza todo el mundo ni todas las franjas de edades.
No nos hemos de olvidar de esos miles de lectores que aún nos leen cada día en papel y para los que nuestra presencia sigue siendo necesaria.
En todo caso, lo importante es que hagamos nuestro trabajo lo mejor posible… si nos dejan.
Lectores
Categoría: Periodismo
